Nota de Veintitrés

Con una agenda apretada entre grabaciones, la entrevista con Micaela Riera es por teléfono, en un hueco entre los exteriores de la nueva tira musical de la Televisión Pública, Señales del fin del mundo. Estrenada el 11 de diciembre, cuenta la historia de Catalina –Riera– y un grupo de jóvenes que van a una escuela de artes en Laguna Deseada, un pueblo en el que irrumpen dos muchachos idénticos, seres clonados de otra dimensión. “Señales… me parecía algo muy fuera de lo común. Está buenísimo porque se tratan temas raros, la verdad que muy raros, y me gustó el desafío de hacer algo que no estás viendo”.

–¿Por qué?

–Siempre me preguntaba cómo hacen en las películas como Avatar, o cosas de ciencia ficción, que todos actúan pero no saben cómo queda al final. Y en la tira hay mucho set especial, hay que saber lidiar en la actuación con lo que van a hacer después en la edición. Por ahí me tengo que imaginar que mi compañero tiene los ojos blancos y le salen luces de atrás y en realidad no está pasando nada de eso. Está bueno, es un desafío, y a mí me encantan.

–Dijiste que te preguntabas cómo sería. Ahora que lo hiciste, ¿cómo es?

–Las primeras dos semanas tuve una crisis completa porque los primeros capítulos es donde más ciencia ficción hay, que es cuando llegan los clones. La verdad es que entré en crisis pero no porque me salieran mal las cosas, sino porque no estoy acostumbrada. Además me cayó la ficha de que tenía el protagónico y todo el primero y segundo capítulo eran la historia de mi personaje. Es un peso y una mochila enorme que cayó todo ahí. Pero lo hice confiando en mí y con la contención psicológica del director de exteriores, Diego Suárez, que me ayudó increíblemente. Creo que lo logré.

–¿Cuál es tu proyección luego de las grabaciones?

–Hay un elenco realmente bueno y comparto todo, admiro el talento de mis compañeros y estoy segura de que esto va a ser un éxito más allá del rating y de todo. Va a ser un éxito increíble no sólo en la Argentina sino afuera.

–Hay muchos actores jóvenes, que además cantan y bailan.

–Sí, me sorprendo del talento de mis compañeros, todos saben hacer todo a la perfección y a veces no sé si llego a tener la capacidad que tienen ellos de interpretar un personaje. Creo que nos pasa a todos, que todos nos admiramos y está buenísimo. En el momento de ver el resultado se nota que hay un real talento y que son chicos que todo el tiempo se están desafiando y no se dejan estar. Se nota que hay una nueva generación.

Micaela tiene 22 años y es la hija de la periodista de espectáculos Cristina Clement. Comenzó su carrera como modelo en el año 2006 en la agencia Dotto Models: “Fue un trampolín para mí, no era algo que quería hacer, no era algo que disfrutaba, pero sentía que iba a sacar un provecho y fue así. A través de la agencia de Pancho Dotto logré mi primer casting, así que fue positivo. Pero no es que yo quería ser modelo, para mí es un ciclo cerrado porque no me siento de ese ambiente”. El primer casting fue para la telenovela Consentidos en el año 2009, donde tuvo un coprotagónico. Después trabajó en Graduados y en Aliados.

–¿Aspirabas a un papel protagónico?

–Desde que empecé a querer laburar en televisión y como actriz, que fue más o menos a los 16 años. A los 17 empecé a trabajar en una novela que se llama Consentidos, era un coprotagónico que está bueno para empezar y no mucha gente puede empezar así. Hice un par de cosas en el medio y después surgió lo de Señales y no lo puedo creer.

–¿Desde cuándo estudiás actuación?

–A los seis años empecé a estudiar teatro, lo veía como un juego. A los nueve hice un cortometraje y jugué a que era una chica de la calle. No estaba actuando ni trabajando. De más grande lo vi como un trabajo y obviamente disfrutándolo también.

–Hablaste de sueños, en tu Twitter tenés una frase de Walt Disney sobre cumplirlos.

–Creo que uno tiene que perseguir los sueños. Me pasa que cada vez que deseo mucho algo, se cumple. Quiero arengar esto, que uno no tiene que dejar de tener sus proyectos y sus sueños. Yo creo mucho en las energías y cuando uno pide mucho algo y se focaliza, eso ocurre. El universo se mueve para que esto pase. Y está bueno que la gente vea eso, que no hay que pensar en las cosas feas porque sino las cosas feas vienen. Mi sueño era protagonizar una serie y lo estoy haciendo, y el próximo es protagonizar una película. Yo sé que el día de mañana me vas a preguntar por mi nueva película.

–El cine como meta…

–Tengo unas ganas increíbles y estoy casi segura de que es el próximo paso y también tengo muchas ganas de hacer teatro porque es donde más contacto con la gente tenés. Pero creo que lo que más disfrutaría hacer es cine, sin duda. Es lo que siempre proyecté. Todo esto creo que es un camino, de a poquito.

–Hablás de contacto con la gente, muchos actores huyen o reniegan de la fama.

–Es medio temible la fama, pero cuando uno tiene los pies sobre la tierra está bueno. Hay que disfrutarla en lugar de ponerse en conflicto, ni tampoco creérsela. Es la repercusión que tiene uno porque es una figura pública. Un Facundo Arana que sale a la calle y no puede caminar dos pasos, debe molestar. Pero creo que siendo buena persona y hablando con la gente, se podría vivir. Tal vez pase el día de mañana que voy caminando por la calle y me reconocen. En ese caso no está bueno dejar de ser humano. Hay personas que se van de tema, por decirlo de manera suave.

–¿Hay una línea contradictoria entre la fama y la búsqueda de reconocimiento?

–Hay una fina línea entre una y otra. En mi caso, creo que puede pasar y se irá escalando de a poco, todo tiene su proceso, hay que entenderlo y aprender.

–¿Ser hija de una persona que se mueve en los medios ayudó a entender la dinámica de la televisión?

–Puede ser, no sabría decirte cómo sería de otra manera, porque lo viví así, pero puede ser que me haya ayudado. Mi mamá tiene los pies sobre la tierra y siempre fue una persona muy humilde. Yo crecí con eso y es lo único que sé, la única manera que tengo de saber comportarme. Puede ser que tenga que ver, y si es así se lo agradezco a mamá.