Nota de Tiempo Argentino

Si el derrotero de una historia de amor se pudiera establecer a partir de la primera cita, probablemente el mundo sería menos peligroso. También seguramente más aburrido. Al menos entre los que miran series, la segunda opción es la preferida: nada como algo previsible para perder el entusiasmo por una historia. Así que amantes de las series deberían ponerse de inmediato a ver (si es que no lo hicieron ya), el primer capítulo de la nueva de HBO: True Detective. Promete grandes y, sobre todo, novedosas emociones.

El primer episodio de la serie se emitió oficialmente el domingo pasado, y fue el mejor debut de una serie de la cadena en los últimos cuatro años: 2,3 millones de espectadores. Algunos quisieron atribuir semejante arranque a que el encendido del cable estaba caliente con la alfombra roja de Los Globos de Oro, y que el zapping estaba a full, pero eso sería no calibrar apropiadamente el barómetro sobre calidades televisivas: de hecho la premiación le sacó buena parte de sus potenciales espectadores ya que allí estaban varias de las figuras de las series estrellas del 2013.

Los protagonistas absolutos de la historia son Matthew McConaughey y Woody Harrelson, dos detectives de Louisiana. La historia arranca en 2012 con la puesta en Rec de una cámara de video y el testimonio de Martin Hart (Harrelson) sobre su relación con Rust Cohle (McConaughey, a quien interrogan a continuación) y cómo fue la investigación que ambos llevaron adelante sobre un asesinato que conmocionó al estado en 1995. Con ritmo suave pero seguro (como si respetara la cadencia de ese estado en el que desemboca el Mississippi y que sufrió los huracanes Katrina y Rita), el primer episodio va revelando las dispares personalidades de los oficiales: Harrelson familiero, cristiano, bien aceptado en la sociedad y no dispuesto a perder los beneficios de esa aceptación; McConaughey, procedente del vecino estado de Texas, profundamente cerebral: el gran dolor provocado por una importante pérdida lo llevó a hacer de su cabeza la única posibilidad de equilibrio emocional; con serios problemas con el alcohol, filosofa filosamente sobre la vida y comprende las personalidades ajenas como ninguno.

Antes de que termine el primer episodio el espectador conocerá la cara de los que interrogan a ambos sobre el caso de una muerte con características rituales, la composición familiar de Harrelson, las formas rígidas pero precisas de McConaughey, la cancher vulgaridad del policía medio del Louisiana (y tal vez del mundo entero) y el sentido temerosamente religioso que el norteamericano común parece darle a su vida.

Con esas pinceladas, que prometen aumentar hasta formar una paleta de colores extraordinaria, True Detective se familiariza mucho del universo de David Lynch (especialmente el de Twin Peaks) y con los perfiles psicológicos que acostumbra desarrollar David Fincher. Y también, porque algo más hay que arriesgar, amenaza convertirse en un paso superador de lo que fueron Los Sopranos, Breaking Bad y The Wire.

PARA VER - ¿CUÁNDO?

True Detective se puede ver todos los domingos a las 21 hs, por HBO Max.