Nota de Tiempo Argentino

La música en Cosquín suena de punta a punta. La primera noche del festival parece detener el tiempo hasta la novena y última jornada en la que no hay mucho espacio para dormir ni para quedarse quieto. Las propuestas circulan durante todo el día de punta a punta. Desde lo que sucede en el escenario mayor, los espectáculos callejeros oficiales, las peñas, hasta los espacios de calurosos debates culturales y sociales.

Cosquín es por nueve fechas el epicentro del movimiento cultural vinculado a la música popular del país. En las calles laterales al festival en sólo una cuadra se pueden escuchar cuatro grupos diferentes tocando al mismo tiempo. Mientras que cuando todo termina, esto es a las nueve de la mañana, no es extraño encontrar a un grupo de gente tocando la guitarra cual fogón en la vereda. Son varios días de licencia para escuchar, bailar y cantar.

Pero cada uno de esos encuentros es un satélite de que lo que sucede en la plaza Próspero Molina. Adentro, este año, sucedieron muchas otras cosas. La grilla interminable provocó momentos también interminables y aburridos, en los que no se entendió demasiado por qué estaba quien estaba arriba del escenario en horario central y televisados para todo el país. Las jornadas tan largas provocaron que excelentes y consagrados artistas como lo fue el caso de los misioneros Hermanos Núñez o el dúo mendocino Orozco–Barrientos tocaran para muy poca gente y en el caso de los Nuñez, ya entrado el amanecer.

Pero las incomodidades y fallas de la programación diaria explotaron por otro lado y por unos días se desvió la atención hacia allí: el polémico homenaje a Eduardo Falú que no pudo concluirse, dado que desde la comisión decidieron bajar el espectáculo del escenario. Este acto prácticamente de censura, dejó al descubierto las diferencias artísticas e ideológicas de los organizadores del festival. La comisión no explicó por qué decidió bajar del escenario a Juan Falú, Liliana Herrero, Lilian Saba y Marcelo Chiade. Fue el papelón de la edición que opacó una de las pocas buenas jornadas que tuvo el festival.

Por el lado de los artistas, pareciera que para muchos músicos, el escenario de Cosquín dejó de ser ese espacio especial para el que se preparaba un espectáculo particular, se estrenaba una canción o se marcaba el inicio profesional de cada uno. Algunas de esas propuestas más nuevas o fuera de lo común fueron de Mariana Carrizo, que subió a más de cien copleros al escenario, de Peteco Carabajal, que subió a las seis de la mañana para cantar temas nuevos, de Teresa Parodi, que cumplió 30 años de su Consagración y llegó con estrenos y desafíos musicales. Para muchos otros, pasar por Cosquín, fue pasar por un escenario más en la vorágine de giras festivaleras del verano.

La edición 54 dejó un sabor amargo, de malos recuerdos y con la sensación de que es mucho lo que falta por cambiar. Esta forma de plantear las cosas dentro del festival no va más. Hará falta revisar las grillas, pensar en serio en los jóvenes artistas y darle al escenario el valor histórico y artístico que tiene.

EN NÚMEROS. La plaza alberga alrededor de 11.800 espectadores sentados y se ponen a la venta alrededor de 9 mil entradas. Para el lleno total se contempla cierto cupo de invitaciones. Este año, el festival de Cosquín tuvo un promedio de 70% de asistencia en todas las noches.

En la primera noche, cuyo número central tenía a Jorge Rojas, el festival vendió el 100% de las entradas disponibles. En la segunda noche, con Luciano Pereyra encabezando la programación y Lito Vitale-Juan Carlos Baglietto y Peteco Carabajal como números centrales, la venta llegó a un 60%. La tercera luna, con Los Tekis, Mariana Carrizo, alcanzó un 72% de localidades vendidas. La cuarta luna con Abel Pintos tuvo un 100% de entradas vendidas, mientras que para la luna siguiente, del "Santiagueñazo", se vendió un 92% de entradas. Al contrario de lo que se esperaba, la sexta jornada encabezada por el Chaqueño Palavecino bajó a un 70% de venta mientras que la noche del viernes que tuvo a Víctor Heredia, Teresa Parodi y León Gieco solamente se vendió un 54%. La noche del sábado, liderada por Soledad llegó a un 60% mientras que la última noche, la de la despedida con Los Nocheros como número principal, se vendió un 64%.

LA NOCHE DE LA DESPEDIDA. Se puede decir que la lluvia fue en algún punto piadosa. La jornada final tenía una grilla con 45 artistas que esperaban pasar por el escenario.

El temporal, que casi coincidió con el comienzo de la última fecha, provocó modificaciones de último momento y hasta se pensó en suspender. A las dos de la mañana, subió la banda cuartetera La Barra, que tocó mucho más de una hora hasta que llegaron a la ciudad Los Nocheros. El grupo vocal estuvo en el escenario hasta pasadas las cuatro de la mañana bajo la lluvia torrencial que no dio descanso a los paraguas. La actuación deslucida de la banda no estuvo a la altura del público que los esperó para cantar y bailar.

Antes de la medianoche se había hecho entrega los premios de esta edición. El premio Consagración fue para Lázaro Caballero y el de Revelación a Jorge Márquez, de la sede del Pre-Cosquín La Matanza.

Cultura cumbia: la sorpresa en el marco del festival

Luces de colores y corazones irrumpieron en la escena de la Escuela Municipal de Cerámica Huanquero, donde durante nueve noches se bailaron cumbias en vivo de todas las regiones. Fue un espacio interesante que se mantuvo con la música de dos DJ, Facu Vera y Cez. Mientras esto sucedía en el patio de la cumbia, adentro de la escuela estuvo habilitada la muestra Sub realismo criollo, del fotógrafo Marcos López.

La propuesta cumbiera de Cultura en Acción fue un verdadero éxito, sobre todo para los coscoínos que salían a recorrer la ciudad y se topaban con una propuesta de estas dimensiones. Pasaron nueve bandas de cuarteto y cumbia.


Un patio para amigos y poetas

Música y palabras. La carne en el asador se renueva a lo largo de las horas, que son muchas. Las copas de vino circulan y los encuentros entre amigos se suceden. Se trata del patio de Rodolfo Herrera, un espacio donde se encuentran poetas, se escuchan bonitas canciones y se brinda incansablemente a lo largo del festival.


Los dos trasnochados

Peteco Carabajal: el músico santiagueño tocó en la segunda jornada a las 5:45 de la mañana y finalizó su recital cerca de las 8.

León Gieco: como es su costumbre, y celebrando la llegada del día, Gieco terminó su recital a las 7 de la mañana.

En los alrededores de la plaza Molina

El Recuerdo de Doña Ramona Bustamante. Durante la tarde del viernes antes de que empezara el festival l Movimiento Campesino de Córdoba, se recordaron los diez años de cuando Ramona Bustamante subió al escenario Atahualpa Yupanqui, invitada por Raly Barrionuevo para evitar su desalojo. Doña Ramona es un símbolo de lucha por la tierra. Joselo Schuap y Ramón Ayala participaron del encuentro donde Ramona dio un discurso.

Baile y música en las peatonales. Los espectáculos callejeros constituyen desde hace años un espacio más que interesante en el marco del festival. En la plaza de San Martín es donde está en escenario central de los eventos. A lo largo de las noches, en su mayor parte familias, el público pasa largas horas viendo el desfile de artistas que la Comisión del Folklore seleccionó para estos escenarios.

Para bailar cerca del río. El espacio Pozo de los Patos, a la vera del río Cosquín, fue este año uno de los escenarios principales durantes las tardes. Bruno Arias y Raly Barrionuevo fueron algunos de los músicos que pasaron por allí ante un público multitudinario. El espacio es gratuito y alrededor del escenario hay una feria de artesanías y una barra de venta de bebidas.

De tienda. Identidades productivas presentó la tienda nómade que se instaló a metros del festival y donde la gente pudo acceder a productos de autor, de creadores de todo el país, a precios accesibles. También, en el mismo espacio, se realizaron desfiles y talleres de tejido en telar y cestería, entre muchos otros.

La música tiene ley y su instituto. Durante la jornada del festival se presentó el Instituto de la Música, encabezado por Diego Boris. "Por primera vez, la música tiene un órgano de fomento. Su figura legal es el de ente público no estatal, que permite la utilización de fondos públicos garantizados por el artículo 97 de la Ley de Medios. Lo que hace es fomentar la circulación de música en vivo, la producción, la distribución, la formación de los derechos del músico. Por eso es lo primero que hicimos, armar un manual para no firmar contratos que después perjudiquen. Vamos a trabajar fuertemente en la relación social con los músicos, con el circuito cultural social. Todo músico que recibe un beneficio va a tener que acordar con el circuito cultural social una especie de compensación", explicó Boris en la presentación del organismo.

Cuando todo termina: After peña. La Piripincha es el lugar donde tienen cabida todos aquellos que prefieren extender la noche hasta las primeras horas de la mañana. Es un patio abierto al que recién desde las 8:30 se puede ingresar. Se pueden comprar cervezas o llevar el mate, mientras las guitarras y bombos circulan entre los músicos dispuestos a tocar.

Las peñas más movidas. La Salamanca, El Sol del Sur, La Fiesta del Violinero y La Callejera fueron las peñas que le hicieron el aguante al amanecer en esta edición del festival. Ambas propuestas tienen un costado interesante y diferenciado en la música. Permiten bailar, cantar o simplemente escuchar tomando la última (o primera) cerveza de la jornada.



Los espectáculos que resaltaron

Mariana Carrizo. La coplera salteña en la tercera fecha subió a escena acompañada por 12o copleros del Noroeste Argentino.

Bruno Arias. Bandas de sikuris, cuerpos de baile y el ballet de La Quiaca acompañaron al músico en la apertura del festival.

Peteco Carabajal. En la segunda jornada del festival, el músico santiagueño subió al escenario con un repertorio totalmente nuevo.

Teresa Parodi. La artista correntina celebró los 30 años de su Consagración en el festival y ofreció un inolvidable concierto.

Homenaje a Eduardo Falú. Un excelente trabajo musical de Juan Falú trajo impecables versiones del guitarrista al escenario del festival.

Homenaje a Luis Landriscina. El cuentista cumplió los 50 años de su primera vez en Cosquín. Lo celebró junto a la Delegación de Chaco.



La propuesta cultural en esta edición

El balance de Cultura en Acción. La directora de Acción Federal, María Elena Troncoso fue una de las artífices del programa que se incluyó este año como otra oferta del festival. "Todo ha sido redoblado, la apuesta en cuanto al objetivo se redobló. Cultura Cumbia fue un boom, pensamos que podía haber un debate y no lo hubo. El folklore está preparado para compartir estos espacios con nuevos ritmos y nuevos sentidos", afirma la funcionaria. En esta primera vez en Cosquín, según Troncoso, el balance es positivo.

"La idea era aportar algo desde otro lugar o enriquecer algo que estaba ocurriendo en la plaza. Queda claro que no es paralelo si no que es enriquecer lo que está sucediendo y por ende subir la calidad", afirma. La apuesta al debate fue fuerte sobre todo en el espacio del Congreso del Hombre y su Cultura y el Encuentro de Poetas con la gente donde participaron este año Daniel Viglietti y Vicente Zito Lema. Este año el Congreso del Hombre y su cultura abordó temáticas vinculadas a las mujeres.

Acerca de lo que falta por hacer desde el organismo oficial, la funcionaria afirma, "para el año que viene lo que falta es tal vez reforzar el puente que existe entre la plaza y lo que pasa alrededor".

Lo que más se escuchó

En el festival, las peñas y escenarios alternativos sonaron varias veces todos los días. "Entre a mi pago sin golpear", "Cómo te voy a olvidar", "Añoranzas", "El Quebradeño" y "Bombón asesino".

Personajes polémicos

-El técnico encargado de apretar el botón para que gire el plato del escenario.

-El sonidista que recibió alrededor de diez reclamos diarios en un promedio de 35 números artísticos por día.