Detrás de un portón negro, está su lugar. De afuera no dice demasiado, pero adentro tiene todo lo que una banda necesita: estudio con paredes acustizadas, terraza, patio, cocinita y oficina a la altura de las necesidades de una banda de 22 años de trajín. Es la nueva sala de ensayo de Las Manos de Filippi, una casa antigua de La Paternal, el barrio de Pappo, al pie del puente de la Avenida San Martín. La impronta del barrio marida con las canciones de Hernán "Cabra" de Vega y sus secuaces. Se están preparando para tocar en Groove, el próximo sábado, junto a otras bandas como 2 minutos y Mambo Negro en la primera edición de Buenos Aires se planta.

Antes del ensayo, reflexionan sobre su labor como laburantes. Se mudaron de su histórica sala de Warnes y Guruchaga, pleno Villa Crespo, hace tres meses "y estamos a full disfrutándola" dicen a Tiempo Argentino. Con ese espíritu viven su carrera, después de luchar por un lugar.

Los que hablan son Germán "Pecho" Anzoategui, trompetista que también hace coros, y Cabra, el cantante. Las Manos de Filippi es una banda que tiene a la denuncia como centro de sus letras. "Pero nos divertimos y mezclamos géneros, usando la ironía y el humor; ahí está la clave", reconocen ambos integrantes.

Allá por el 92, Cabra y Pecho propulsaban un proyecto que incluía música, escenografía y puesta en escena. No tardaron en recolectar fanáticos que los seguían por lugares como el Parakultural –donde debutaron, invitados por Los caballeros de la Quema–, el Limbo y el desaparecido Dragón, en el Abasto.

Bersuit Bergarabat con "Sr. Cobranza" los ha popularizado, pero también lo hizo Rodrigo cantando "El himno al Cucumelo" que se escuchaba en todos lados. Eso le permitió a la banda grabar bajo el seudónimo Agrupación Mamanis un disco solamente de cumbia, donde había temas como "Hongo x Hongo" y "Tía María", entre otras. "Desde chico en las fiestas para que la gente se divierta se ponía cumbia. No entendía porque yo tenía una banda y no podía hacer cumbia", cuenta Cabra.

En el año 2000 prepararon los temas para grabar los que sería el primer disco de Las Manos de Filippi: Arriba las manos este es el estado. A fines del 2002 editaron Hasta las manos. Luego vino Fiesta señores registrado en vivo en República Cromañón, en el Festival Sin Marca, organizado junto a El Otro Yo donde compartieron cartel con Massacre y Shaila. En 2009 lanzaron Los métodos piqueteros, un disco de estudio que reversiona varios temas de la banda. El material había sido editado en 2008 en España y, en la Argentina, salió con dos bonus track: "Cromañón" (un "reggaetón combativo", como lo definieron) y el videoclip de "Sr. Cobranza", con imágenes de la gira por la península ibérica.

Luego de concretar una extensa gira por toda Latinoamérica durante 2012 y 2013 para celebrar el vigésimo aniversario de la banda, en 2014 presentaron Marginal y popular, un disco de libre descarga con once temas nuevos. Comenzaron en el teatro Vórterix en abril, y ya hicieron 20 ciudades, mostrando el nuevo espectáculo.

–¿Con los años encontraron la fórmula para estar tranquilos autogestionándose?
Cabra: –Lo más difícil para una banda es tener una agenda de productores, gente en quien confiar a la distancia y que no le tenga temor a una banda estigmatizada como la nuestra. Algunos le temen aún a las letras combativas.
Pecho: –Sabemos qué hacer. Show nuevo con disco nuevo; llegar a lugares que no nos conocen tanto, como Venezuela y Colombia, y tratar de volver. La experiencia te da tranquilidad

–¿Cómo ven en retrospectiva el origen de las Manos?
C: –Me doy cuenta que en ese momento la diferencia era que hacíamos algo con muchas ganas pero no sabíamos si había alguien que le podría llegar a interesar. Con el tiempo te vas apoyando en que hay gente que espera algo de vos. Esa es la gran diferencia. En ese momento, lo compensás con la energía de la juventud, tener público propio es un premio a la vejez no tener que remar tanto para seducir musicalmente
P: –Aprendimos a disfrutar de lo que hacemos y a ser cada vez más profesionales para que el que escuche tenga algo mejor. Hoy estamos parados en otro lugar. Sabemos que esperan algo de nosotros, en ese momento cuando nacimos, éramos pura inconsciencia y pura energía para destruir todo. Además tenemos muy incorporado los tiempos de banda independiente, donde todo es a largo plazo. Así que somos serenos.

–¿Cómo vivieron el éxito de temas suyos cantados por otros?
P: –Viendo cómo nos pegó, con el tiempo creo que no nos pegó mal y supimos aprovechar el camino que tomaron cada uno de esos temas
C: –Recién hoy relacionan esos temas con nosotros en España o en Latinoamérica; en su momento Bersuit, con toda la maquinaria de Universal detrás, lograba en el momento lo que nosotros debíamos esperar con más paciencia.

–¿Existen canciones revolucionarias?
C: –No creo que se haga la revolución a través de las canciones. La organización y la conciencia de clase es la que traen los cambios. Y la formas. Participando como músico y trabajador en organizaciones políticas de músicos como trabajadores, no con una canción de protesta; eso es parte del negocio, o de lo que vos necesites escribir. Además te aísla creer que tu canción es lo que va a generar el cambio. Te pone por encima de la lucha social cuando uno como músico tiene que ser parte de los trabajadores que luchan, como clase.
P: –Lo que uno pueda o no hacer con su oficio tiene que ver con la suerte que tuviste en la vida. Pero no podés darle changüí al sistema y tomar como propias, cosas que son aparte de un panorama más general.
C: –No todos tienen las mismas posibilidades para estudiar guitarra o para ponerse a hacer poesía. Hay chicos que tienen que salir a abrir puertas de taxis a los 5 años. Si no sos consciente de eso, te agarrás de la suerte propia para ponerte por encima de otros. Es creer que esta sociedad es una máquina de crear creativos, cuando es al contrario: es una máquina de crear obreros por dos magos. El grupo sirve para eso, para optimizar esa suerte de cada uno, en un proyecto de grupo donde cada uno lima esos egos.
P: –No apuntamos a que las bandas sean de protesta, sino apuntamos a que los músicos sean conscientes que son trabajadores y se organicen. Y aparte amamos la música, por eso tocamos. «

Cabra y su taller de luthería

Hernán "Cabra" de Vega encontró la forma terapéutica de trabajar de algo que le permita estar todo el tiempo en contacto con la música. Tiene un taller de guitarras desde hace cinco años. "Empecé por curiosidad. Siempre laburé en fábricas o de lo que sea; sino daba sacarle plata a Las Manos de Filippi, hacía otra cosa. Tocaba en la calle en Gessel o en calle Florida. Así vivía. Tenía una idea de Carpintería más gruesa: placares estantes. Siempre me interesó hacer violas, me llamaba la atención como se harían, hasta que me crucé con un amigo que hacía guitarras y me dio un curso", cuenta la voz de las Manos. Ese amigo era Mario Lenzo que también es músico, bajista. "Además de poder hacerlas de cualquier tamaño y formas, hay toda una investigación de maderas que no tienen fin. Es una búsqueda intensa, hay casas que venden maderas ya estacionadas, maderas preciosas para guitarra. Es un laburo espectacular." Tiene su taller en la terraza de su sala de ensayo. Mientras escucha Goyeneche, Julio Sosa o los acordes de Ramón Ayala, el Cabra lija y serrucha sus creaciones. Es un luthier, que canta y a veces, se va de gira. Así se define.

Un festival con información y sorteo incluidos

"Porque se sienten nuevos aromas en las calles de Sudamérica y la gente tiene más ganas de cultivar", dicen los organizadores la primera edición del festival "Buenos Aires se planta", que este 27 de diciembre vuelve a darle al el rock la oportunidad de pronunciarse a favor de la despenalización del consumo de marihuana. Es en Groove (Av. Santa Fe 4389), pero este festival promete recorrer distintas ciudades del continente, creando conciencia sobre los benficios del cultivo de cannabis. En esta oportunidad tocarán, además de Las Manos de Filippi, grupos como 2 Minutos, Mambonegro, más algunos invitados sorpresa. "Es un orgullo tocar en un evento así", dicen los lideres de Las Manos. "Es un placer tocar con bandas amigas, pero sobre todo nos interesa mucho acercar nuestra banda y nuestros seguidores a un evento donde va haber información sobre la cultura cannábica. Que haya información es un plus. Porque podría ser sólo musica; pero es necesario tener información antes de sentar posición. Lo mejor que pueden hacer los jóvenes para sacar conclusiones propias es tener información", comentan y agregan: "Además, festejamos que haya un lugar más donde trabajar", coinciden Pecho y Cabra.

El objetivo, según afirman los ideólogos de este encuentro, la compañía holandesa Green House, es concientizar socio-culturalmente a los habitantes de Latinoamérica en cuanto al consumo responsable del cannabis y sus beneficios, comunicar a la sociedad toda cuáles son sus derechos para vivir libremente y sin prejuicios. El ejemplo de Uruguay (que hoy habla de cannabis legal y es pionero en defender los derechos de las minorías), alienta este tipo de festivales que apoya la regularización de consumo, industrialización, producción farmacológica, medicinal, regularización en club de la milenaria planta.

En el festival Buenos Aires se planta convoca tanto a organizaciones y agrupaciones cannábicas nacionales e internacionales, bandas de rock de primera línea de diferentes estilos, lo "que permite salir del estereotipo de ligar este tipo de eventos siempre al reggae, no sólo ellos estan ligados a la cultura cannábica", dice Pecho, y admite que hay algo más: un gran sorteo. Entre todos los presentes se rifará, como primer premio, dos pasajes a Ámsterdam, alojamiento en los apartamentos Green House y € 250 (euros) en efectivo para gastar en lo que se le ocurra al afortunado ganador. El segundo pemio es un Kit Indoor completo para cultivar y no comprar algo de menor calidad.

El festival comienza a las 18 hs. en Groove, Santa Fe 4389. Las entradas, desde $ 150 pesos las anticipadas y $ 250 en la puerta.