Testimonios, anécdotas, recuerdos imborrables y anhelos de presencia de Alejandro Sokol se fueron uniendo en el material que con otras intenciones habían "acumulado" el periodista Bruno Larocca y el fotógrafo Edgardo Kervorkian, y que pasó de ser video a convertirse en documental. Bajo el nombre de Solo, hoy se verá por primera vez en Buenos Aires, en un evento organizado por Rock&Pop en forma gratuita.

"El personaje daba para mucho más. El video que pensábamos hacer era cortito y por lo tanto algo insuficiente. Los músicos convocados hablaron todos. La película se construyó a medida que avanzamos y el material nos superó en todos sentidos. Nunca esperamos que sea tan bienvenida. Cuando un músico desaparece o parte, un músico tan querido, no es tan fácil que los artistas manifiesten sus sentimientos", cuenta a Tiempo Argentino, Larocca.

Solo es una producción independiente realizada en 2014 sobre la figura del ex cantante de Las Pelotas y bajista y baterista de Sumo, que murió en Córdoba el 12 de enero de 2009. El trabajo audiovisual, que tiene una duración aproximada de 42 minutos, fue filmado en alta definición, en Hurlingham y Chivilcoy, ciudades en las que el Bocha vivió gran parte de su vida. El largometraje reúne testimonios de familiares, amigos, fans y músicos con los que Sokol compartió escenario, como Ricardo Mollo, Diego Arnedo, Gillespi, Alejandro "Pollo" Gómez y Catriel Ciavarella, entre otros; imágenes inéditas del debut del Bocha como actor en un corto cinematográfico que nunca fue estrenado y fragmentos de diferentes shows en vivo.

–¿Siempre seguiste la historia de él y de Las Pelotas?
–Era seguidor de Las Pelotas y de Divididos. A Las Pelotas los sigo desde el primer disco, y Alejandro era uno de mis músicos preferidos, era un cantante que siempre me interesaba, tenía una magia muy especial que iba más allá de cómo cantaba.

–Cuando sos seguidor, ¿cuesta alejarse de esa figura que estás investigando?
–No costó mucho alejarse. A su vez nunca tuve una relación cercana, tampoco fui nunca un fan que sabe hasta el último detalle del músico y la estrella te conoce. Siempre estuve bastante al margen. Para mí hubo un desafío y fue el de conocer esas cosas que no conocía de Sokol y que fuimos discutiendo y conectando de él.

–Cuando tuvieron todo el material, ¿con qué se encontraron? ¿Qué los sorprendió?

–Me sorprendió encontrar entre los músicos que ni siquiera se conocen muchas coincidencias en las declaraciones. La personalidad de Alejandro era muy marcada. Todos coinciden en que fue el mejor alumno de la escuela de músicos que pasaron por Sumo. Esa escuela de frontman de una banda donde lo que importaba era el escenario, donde lo mejor era sacar todo. De esa escuela todos coinciden en que Sokol sacó lo más positivo. También compartieron otra opinión y que, más allá del personaje conocido y querido por el público, fuera del escenario era un tipo que andaba solo, que se manifestaba y se movía por Buenos Aires y te lo podías cruzar cualquier noche en un bar. Fue unas de las cosas que me llamó la atención.

–Cuando ves el documental, ¿en qué sentís que se complementaron vos desde tu lugar como periodista y Edgardo desde la fotografía?
–Creo que tenemos entre los dos una gran confianza y un respeto por el trabajo del otro. Este documental se hizo en muy poco tiempo, no llegó ni un año de filmación y de edición con un presupuesto mínimo.Cada uno en lo suyo, desde el guión Edgardo me dejó libertad para que lo realizara yo. Y con la fotografía en video, buscar ángulos, y eso lo fue resolviendo él y yo en absoluta confianza se lo delegué. No hubo cuestionamientos y ayudó el conocernos bastante y dejar que todo fluya de una determinada manera. Nos tuvimos que preguntar muchas cosas, los dos nos entendíamos y sabíamos hacia dónde tenía que ir este documental, buscar la esencia de lo que es Sokol y qué era lo que tenía arriba del escenario y que cautivaba.

–¿Con qué Sokol comenzaste este trabajo y con cuál te quedaste después?
–Lo primero era "qué tenía Sokol". No era el mejor cantante, no era el mejor frontman, no era el más profesional en el sentido de los horarios, pero los músicos me terminaron de convencer de la esencia de Sokol. En el documental, Gillespi lo define bien. Dice que "era un gran mago de la tribu", lo que pasaba en el escenario iba más allá de todo, y Catriel Ciavarella (Divididos) dice que hay cuestiones que tienen que ver con la música y se van con muchos músicos. Hay cosas de canto y cosas técnicas que se pueden ir estudiando o mejorando con el correr del tiempo, pero que hay algo que tiene que ver con la magia del músico, con transmitir un pensamiento al público que te fue a ver. No tenía la mejor voz, pero cuando subía al escenario cautivaba al público que lo iba a ver.

–¿Dónde se lo vio y qué impacto tuvo?
–En las proyecciones que hicimos pasaron cosas que me llamaron la atención. Por un lado es que el público cante canciones de Sokol como si fuera un recital, y la parte más emocional. Cada testimonio tiene una carga muy grande de emotividad que no fue buscado pero que era imposible de tocar por la historia. Hay momentos de mucho fervor. <

PARA VER

Solo se proyectará por primera vez en Buenos Aires hoy a las 21 hs, gratis en el Multiplex de Belgrano, Vuelta de Obligado 2199.