No fue una película más. Aunque engrose el extenso listado de trabajos en cine, para Ricardo Darín, Truman (film que estrena esta semana y que compite en el Festival de San Sebastián) tuvo varias aristas que le resultaron movilizadoras y no se preocupa en ocultarlo. La conmoción primera, afirma ante Tiempo Argentino llegó con la lectura del guión y se extendió hasta escuchar las primeras opiniones sobre el largometraje.

Dirigida por el español Cesc Gay, Truman cuenta la historia del reencuentro de dos amigos de la infancia. Uno de ellos, Julián (Darín) está atravesando un momento de salud más que difícil. El otro, Tomás (Javier Cámara) es un matemático que vive en Canadá. Junto a Truman, el perro de Julián, los dos viven sus últimos días juntos.

"Julián está atravesando una circunstancia especial y decide pararse frente a esto de una manera que es más frecuente de lo que imaginamos. Hay mucha gente que se para de esa forma frente a tener la opción de poder elegir de qué forma encarar tu final. Es un tema cada vez más frecuente pero no deja ser polémico porque nosotros nos arrogamos el derecho de opinar sobre decisiones que son muy personales", explica Darín acerca de su personaje. "En cierto modo, Cesc ha buscado con esta historia, basada en una experiencia personal, defender esa opción y esa posibilidad que tiene cada uno de poder tener la libertad y el derecho de decidir sobre sí mismo. El carozo pasa por ahí y por la incomprensión de todos los demás", argumenta.

Darín pasó toda una tarde dando entrevistas. Antes, había participado de la conferencia de prensa (ver recuadro) post función privada para periodistas. "Me gusta hablar de la película, ahí se completa nuestro trabajo", afirma el actor, apenas se sienta a dialogar con Tiempo.

–A pesar de la temática, ¿cómo se hace desde la actuación para no caer en los golpes bajos?

–Eso es Cesc. A mí me atropelló la lectura de este guión por primera vez. Me sentí desbordado, necesité inmediatamente ponerme en contacto con él por email. Le dije: "Estoy movilizado pero lo que me da un poco de temor es la proximidad a ese abismo donde se puede caer en los golpes bajos." Y me dijo que no, que esto no era para revolverle la herida a nadie ni para hacer llorar a la gente. Esto es para defender la posición de un tipo que decide sobre sí mismo.

–Cuándo ya abordás el guión, ¿cuáles son las búsquedas internas que tenés para armar cada personaje.

–En este caso, fue todo un descubrimiento. Es decir, uno a veces cree que sabe de algo a partir de una lectura pero después puesto sobre el territorio en el que tenés que trabajar, cuando tenés que ponerle la cara, los pies, el movimiento, la respiración, la mirada y todo lo demás, te das cuenta que sabés bastante menos de lo que creías. ¿Cómo es mearse por primera vez encima para un tipo que no tiene retención cuando toda su vida fue un autosuficiente, soberbio…? ¿Qué pasa dentro de ese tipo? ¿Qué le ocurre?¿Quién lo sabe? Si no lo vivís… Este oficio lo que tiene de lindo es eso, es jugar por un rato el juego de la vida de otra persona y sus contextos, su realidad, su entorno, sus preocupaciones, vas como aprendiendo de la vida de los demás. Y aprendiendo de los demás, aprendés un poco de la vida propia.

–¿Te pasó otras veces?

–Sí, esto me lleva un poco a recordar una experiencia que tuve con Fabián Bielinsky cuando hicimos El Aura (2005). Nos fuimos al sur y nos metimos con la epilepsia. ¿Cómo era despertarte después de un ataque de epilepsia? Investigamos, hablamos con pacientes epilépticos, con médicos, fuimos a experiencias volcadas en libros y demás, y llegamos a la conclusión de que todos los casos son distintos. Nos dimos cuenta de que teníamos, entonces, la habilitación para inventarnos uno porque no había un patrón. Entonces, en este caso, pasa un poco lo mismo de acuerdo a cómo te pares en el contexto en el que vivís. Este tipo es actor, argentino, se tuvo que ir del país hace muchos años. Por lo que vemos ha tenido un mejor momento del que tiene ahora. Vivir las experiencias y jugar un rato, permitirte, atreverte, intentar ver cómo sería si te tocara a vos, pero no a vos sino a ese que tenés que ser vos por un tiempo. Eso es meterse en otra zona.

–¿Cuál es esa zona? Porque naturalmente es diferente pensar una comedia y un drama, como en este caso.

–Acá estás en carne viva todo el tiempo. Nos pasó con Javier (Cámara) y con Dolores (Fonzi), interrumpir algunas escenas porque empezamos a llorar. A veces cuando escapás de la emoción y se descubre el truco del escape de la emoción es peor. Es lo que pasa en los velorios. Viste que en los velorios la gente se pone a contar chistes pelotudos y no hace otra cosa que desenmarcar la profundidad del dolor que está sintiendo. Funciona de esa manera, antagónicamente, mostrame la cara que me quieras mostrar que yo voy a descubrir la que está detrás.

–Estás contento con esto que se destaca de que en la película no hubo golpes bajos, ¿por qué?

–Me han pasado cosas increibles como en el teatro encontrarte a la salida con alguien y que te cuente en dos minutos la historia de su vida y vos decís: "Y yo creía que estaba haciendo sólo una función de teatro." Esa persona está viviendo otra cosa, estamos tocando fibras y notas muy delicadas. Esta es una película de autor que se mete con un tema frágil y delicado, entonces no hay nada que importe más que como llega, de qué manera.

–¿Y el miedo cuál era?

–Pasa que el golpe bajo tiene como riesgo la chance de herir, de lastimar. Somos seres humanos, hay gente del otro lado y hay mucho dolor acumulado, no es un chiste. Profundizar en un tema de esas características y saber que podés salir y respirar al final no es poco.

–Cada vez que te llega un guión, ¿te preguntás por qué te llega a vos?

–A veces sí. Me interesa saber frente a qué estoy parado. Me desilusiono cuando la respuesta no es muy estimulante. Cuando entendés que alguien separa una cosa de la otra y te valora como alguien profesional más allá de ese entrecomillado del "actor exitoso", te sentís un poco mejor tratado. Porque de lo otro hay mucho, "llamémoslo a éste porque…" Que también es una falacia, no hay nada que esté garantizado, afortunadamente esta no es una ciencia exacta. Cuando me llega una propuesta como esta me convierto en un estúpido, automáticamente me pongo en contacto con el otro, empiezo a trabajar, no puedo dormir, se me empiezan a ocurrir cosas. Me ha pasado de haber atornillado la cabeza al director y que después no haga a la película. Pero eso es lo más divertido, todo lo otro es marketing.

–¿Qué sucede con la empatía con los personajes? En este caso, por ejemplo.

–Siempre fantaseás, porque se trata de empujar los límites. Nuestro oficio se nutre de ir hasta el abismo. Pero en una película de acción o de suspenso donde el personaje tiene que matar a alguien y sacárselo de encima, ¿vos pensás en lo que significaría matar a alguien? ¿Cómo sale un tipo después de matar a alguien? ¿Camina de la misma manera, mira de la misma manera? ¿Respira igual? ¿O está atravesado por un rayo? Es decir, el juego de la actuación se nutre específicamente de esas cosas y estás atento a eso. A lo mejor no lo podés hacer para que se vea, pero sentirlo, si estás enfocado lo tenés que sentir. Sentís que algo incorporaste y que una puerta se abrió. Si no, estás mirando a otra cosa que yo ni siquiera la critico pero es otra vertiente. A mí me gusta irme, salir de los proyectos, atravesar las experiencias donde vos dejaste cosas pero aprendiste otras, ahí es donde siento que todo circula.

–Y de lo que te has ido llevando, ¿qué cosas tenés más fijadas

–Soy medio enfermo a la hora del trabajo. Estoy muy atento a todo lo que ocurre alrededor. Es una necesidad de tener conciencia atmosférica. La frecuencia de trabajo me lleva a mirar todo lo que está ocurriendo alrededor, todo lo que pasa con el cameraman, con el de la luz, con el sonido, con los extras, qué es lo que está cohabitando con vos dentro del plano… Es en lo que más obsesivo me puse con el tiempo, porque es lo que te resalta, te valora una situación o te la hunde: los pequeños detalles. Cuando encuentro a directores que están tan o más atentos que yo en ese sentido, me relajo. Cuando no, colaboro, me meto. Yo no me aburro trabajando, no estoy esperando que llegue la hora de irme. Me encanta colaborar, discutir, tengo en el trabajo una energía muy vital, me canso de esperar, eso sí. Cuando estoy activo, tengo energía de sobra.<

Truman/troilo

Truman es el personaje que interpreta Troilo, la mascota de Darín en el film. Meses después del rodaje, el perro murió por una infección. El actor se emocionó hasta las lágrimas en el momento de hablar de su compañero de film.

Compañeros dentro y fuera de cámara

–¿Cómo fue la relación con el elenco?

–Mucho más fuerte de lo que se vio en la pantalla, porque nos hicimos muy amigos. Casi al toque, te diría. Cuando vos empezás a charlar con una persona con quien estás teniendo los primeros encuentros y te das cuenta que te causan gracia las mismas cosas, que llorás, que padecés los mismos dolores, que lo comprendés, que podés hacer el viaje de ponerte en tu lugar, y notás que está haciendo lo mismo con vos… Ahí decís: "Puta, qué lástima que no nos conocimos antes." Pero ya está, ya nos conocemos. Eso afortunadamente convirtió a nuestro trabajo en algo muy deleitable y nutritivo, porque no tuvimos pudores. Javier no sólo es un actor extraordinario, es una persona maravillosa, está lleno de vida.

Marketing versus aprendizajes

Luego de una función privada de Truman, Ricardo Darín, quien estuvo acompañado de Dolores Fonzi, dialogó con algunos periodistas que participaron de la proyección. Más tarde, reflexionó ante Tiempo sobre las miradas con las que se enfrentó.

–¿Qué te sorprendió tanto la devolución que te hicieron de la película?

–Alguien utilizó la metáfora que yo ahora voy a robar y es que cuando vos mostrás un trabajo es como soltar un globo, no sabés dónde va a ir a parar. Acá es lo mismo. Nosotros discutimos, tachamos, nos criticamos, nos peleamos, revisamos, borramos escenas, borramos frases de las escenas, las cambiamos por otras, nos rompimos la cabeza en torno al personaje, se produce, se edita, se proyecta y ya no es tuya. Después de la proyección, estaba ávido de escuchar. Sentía que había algo latente y no podía saber qué era. Y yo soy como fusible en esas situaciones, el boludo que se emociona soy yo.

Algo faltaba para que esa conferencia de prensa tuviera un sentido más allá de nuestras obligaciones: ustedes como periodistas y nosotros como integrantes de una película que tenemos que promocionar. Yo siempre trato de encontrarle cuál es el otro sentido, el que te llevás de ahí. Yo me hubiera quedado una hora más hablando porque la más grande de las incertidumbre es no saber cómo va a ser interpretado un trabajo que mostrás. Ese es el momento orgásmico. Todo lo anterior es un plomo. El cine en general tiene una metodología de trabajo parcializada. Hacemos la escena cuatro para pasar a la mitad de la escena 124 para después volver por una cuestión de luz a otra, y después nos tenemos que ir de la locación entonces aprovechemos y hagamos la 114. Vos decís

"¿Qué?" ¿Qué le está pasando al personaje de la ocho a la 124? ¡Es un lío! El momento en que se completa todo y se significa es cuando pusiste el bodoque encima de la mesa y viene alguien y te dice "me hizo acordar a un hermano mío…" Ya está. Ya agarró para un lado. Y viene otro y te dice "me hizo enojar tal cosa". Ya está. A ese le sirve para otra cosa. Eso es lo lindo de este oficio. Lo demás es marketing, y en el marketing te puede ir mejor o peor o te podés poner más resultadista, te ponés a contar números pero es la parte más aburrida. Lo nutritivo es lo otro.

Cesc Gay, el director

Ricardo Darín ya había tenido una experiencia en cine con dirección de Cesc Gay con la comedia Una pistola en cada mano (2012). Este es su segundo trabajo con el realizador. "Tenemos una muy buena relación. Ahora nos vamos a encontrar en San Sebastián y nos vamos a comer pinchos y a emborracharnos porque atravesar esta película fue como atravesar Vietnam con una gomera en la mano: nunca sabíamos a dónde íbamos. O sí, pero no sabíamos cómo íbamos a salir. Pasamos grandes momentos."