María Fiorentino, la actriz que desde hace un año le pone el cuerpo a “Toc-Toc”, la exitosísima comedia que el próximo miércoles iniciará la temporada de verano en Mar del Plata, admitió que a lo largo de su vasta carrera actoral “nunca había protagonizado un hecho artístico tan abrumador”.

Artífice de un suceso en la cartelera porteña, la obra que bucea en el farragoso mundo de los Trastornos Obsesivos Compulsivos (TOC) se mantuvo durante el 2011 primera en recaudaciones con ocho funciones semanales que reunieron a más de 150.000 espectadores.

“No es común que suceda algo así, en un solo año nosotros hicimos más de 370 funciones y siempre con localidades agotadas”, resaltó la actriz sobre la puesta que comparte junto a Mauricio Dayub, Diego Gentile, Daniel Casablanca, Melina Petriella y Eugenia Guerty.

Escrita por el francés Laurent Baffie y dirigida por Lía Jelín, “Toc-Toc” revela la historia de seis personajes acuciados por los impostergables síntomas de sus trastornos obsesivos que se encuentran por azar en la sala de espera de un afamado especialista en el tema.

Pero una demora del médico comienza a inquietar a los atormentados pacientes que iniciarán una desopilante y espontánea catarsis en la que develarán los desórdenes emocionales que se ocultaban detrás de cada TOC.

Y ahora, luego de un año en la cartelera porteña, “Toc-Toc” desembarcará en el Teatro Neptuno (Santa Fe 1751) para probarse en la ciudad balnearia de Mar del Plata, uno de los circuitos de espectáculos más emblemáticos del verano.

“Creemos que nos va a ir muy bien porque evidentemente hay algo de la temática que atrae a la gente”, aventuró la actriz sobre las perspectivas de una temporada estival junto a los grandes referentes del teatro de revista.

Y enfervorizado por el suceso, luego de un verano en la costa atlántica, el elenco volverá a la calle Corrientes para seguir apostando al inexplicable éxito de taquilla.

“Yo sé que sobrevuela la hipótesis de que nuestro éxito se debe a que la Argentina es un país muy psicoanalizado, pero la obra también arrasó en París, Madrid, México, Río de Janeiro y Santiago de Chile”, explicó la actriz vista en las tiras “Gasoleros”, “Son amores” y “El sodero de mi vida”.

Es que en un mundo con más de 100.000.000 de personas que padecen algún tipo de TOC, resulta casi inevitable que el público se sienta atraído a reírse de sus propias patologías.

En este caso, la sala de espera reúne a un hombre que no para de insultar (Dayub), otro obsesionado con los números (Casablanca), un joven trastornado con la simetría (Gentile), una mujer que repite dos veces lo mismo hasta el hartazgo (Petriella) y otra que realiza excesivos rituales de limpieza (Guerty).

Y como si el teatro fuera una excusa no premeditada para poner bajo la lupa su propio padecer, María tuvo que ponerse en la piel de una mujer atrapada en los rituales de verificación que también la atormentan en su vida diaria.

“En realidad es una lucha que tenía desde antes y con `Toc-Toc´ pude liberarme porque la obra me permitió vaciarme de eso que me daba vueltas, porque creo que toda experiencia teatral, si uno la atraviesa realmente ejerciendo el oficio a full, es transformadora para el actor”, reflexionó Fiorentino.

Al respecto, la intérprete de las piezas teatrales “Convivencia” y “Moreira”, rescató que “en principio el teatro sirve para que la gente se vea vivir arriba del escenario y pueda identificarse en una obra que aborda algo tan doloroso como lo es un trastorno y que, encima, pueda reírse de eso”.

“Esto -agregó- me hace acordar a algo que decía Armando Discépolo sobre el grotesco, porque él rescataba que reír es algo bueno y tratar de que alguien se ría es lo mejor que puede sucederte, pero en tanto y en cuanto uno comprenda que la risa existe para aliviar el dolor”.