A cinco años de su último disco, Futuro perfecto, Hilda Lizarazu volvió a grabar un álbum como solista, profundizando una carrera que inició en 2004, tras una larga etapa en Man Ray y como integrante de Los Twist y la banda de Charly García.

El flamante trabajo se llama Las vueltas de la vida, y tiene un videoclip del primer corte de difusión ("Lucía la equilibrista"). Salió en octubre, pero la presentación oficial recién será hacia abril del año que viene.

De todas formas, no estuvo ausente de los escenarios, ya que integró el exitoso espectáculo Happy Hour de Andy Kusnetzoff, que llenó desde julio la sala Siranush todos los fines de semana. Además, fue parte del jurado del concurso de talentos Rock del País y se la vio cada siete días por TN.

"Me considero una mujer bastante emprendedora -dice en diálogo con Tiempo Argentino- y ahora también soy productora discográfica, porque Las vueltas de la vida salió por Díscola Discos, que soy yo. Creo que siempre estoy en constante movimiento. Soy organizada y caótica a la vez, pero cuando me propongo un plan o un proyecto, en general lo llevo a cabo."

-¿Este álbum salió en "tiempo y forma", entonces?
-Sí. Los tiempos fueron los que proyecté, incluso al punto de calcular que salga el 12 de octubre, que es la fecha de mi cumpleaños. ¡Y así fue! Como que fue un regalo que me hice a mí misma, y en la reunión familiar del cumple le regalé un CD a cada uno.

-¡Ah, muy canchera!
-Digamos que en este caso se me dio. Lo empecé a planificar entre marzo y abril, y fui cumpliendo con cada etapa de grabar, hacer las notas, conseguir el código de barras y fabricarlo. En septiembre dije: "¡Tengo que salir en octubre!", y llegué, aunque en realidad se trata de un objeto que está medio en vías de extinción. Aun así, estoy recibiendo muchas respuestas vía Facebook, Youtube y MercadoLibre, y veo que a la gente todavía le gusta comprar discos.

-Aunque se vendan menos CD que antes, un álbum sigue dejando registro de canciones nuevas, como testimonio de una etapa de un artista.
-Sí. Para mí, la comparación más cercana es con una exhibición de cuadros. Es la excusa de ese artista para decir "Hice esto, miren", y luego sigue haciendo más cosas. En mi caso, lo sumo a lo que hice antes y armo un recital.

-Desde el primer tema mismo, el disco tiene un aire cinematográfico, con ruiditos, efectos especiales y hasta gente hablando. ¿Es algo que se fue dando o era el concepto?
-Se fue dando a partir de la edición y el armado del disco. Yo transito mucho por la Ciudad de Buenos Aires, y gracias a estos nuevos aparatos voy tomando muchos sonidos concretos que me gustan, que le dan una pincelada de realidad a los temas. En "Adorada Buenos Aires", por ejemplo, se escucha un tipo de esos camiones que venden muebles por los barrios. ¡Lo escuché por la calle y le pedí que repitiera al grabador lo que había dicho! (risas) Es como un recorrido urbano, aunque también tiene otros paisajes.

-También hay una variedad de ritmos, desde temas "más arriba" hasta una zona más calmada, casi jazzera. ¿Cómo fue la composición?
-Fui acumulando y juntando temas para hacer el disco. Lo jazzero, por ejemplo el tema "El amor", cuenta con el piano de Hernán Jacinto, la batería de Pipi Piazzolla y el contrabajo de Lulo Vitale, y quise llevarlo para ese lado jazzero, tras haber probado con otro estilo. Tenía ganas de experimentar con esa sonoridad y salir un poco del pop que me sale naturalmente. Hay otro tema que tiene contrabajo, que es "Iguazú", donde también hay percusión y arpa.

-Dentro de ese recorrido de canciones propias, hay dos covers que hacen las veces de intermezzo, que son "Los hermanos" de Atahualpa, y "La balsa" de Litto Nebbia.
-"La balsa" salió como un homenaje al rock fundacional, y la canté por primera vez en un homenaje que le hizo Lito Vitale a Litto Nebbia. La había escuchado desde siempre, pero al cantarla me gustó mucho y por sugerencia de Vitale comencé a hacerla en los shows, donde la gente siempre la recibió muy bien. Así que la grabé en una versión más soul, y le puse unos coros que me encantó hacer. A esas voces la llamo "las Hilditas. (Risas)

-"Los hermanos" arranca como un ska y luego se acerca al folklore.
-Sí. La idea de poner esos trombones medio borrachos fue de Lito Vitale, y las guitarras criollas las toca Ernesto Snajer. Estoy muy contenta con esa versión, porque me parece muy original, aunque no sé qué pensaría Atahualpa al respecto. Me di cuenta después de que ese tema y otros más convierten al disco en una evocación de la libertad.

-Habla de la libertad y transmite optimismo.
-Sí. Me sale así, positivo, que es el lado por el que prefiero transitar la vida y la música misma. Me gusta la simplicidad y la complejidad de hacer una canción y de vivir. Incluso el primer tema, "Lucía la equilibrista", es evocador de la libertad porque el personaje libera al oso de Moris.

-En el disco hay muchos instrumentistas invitados, pero en "La fuerza" aparecen los cantantes: Fabiana Cantilo,Claudia Puyó y Palo Pandolfo. ¿Cómo surgió eso?
-La letra es como un himno optimista, sobre la idea del Bien y la Bondad triunfando sobre el Mal. Me imaginaba a un grupo de personas con túnicas blancas gritando "Venceremos" (risas). Quise invitar a Fabi y a Claudia para que fueran ellas las que dijeran esas palabras, igual que Palo, que también podía entender la mística de esa letra. Y lo que me di cuenta al armar el arreglo es de que los acordes eran los mismos de "Ella vendrá", así que al final cantó un poco de eso.

-¿Cuándo vas a presentar el disco?
-Vengo tocando algunos temas desde julio en los shows de Andy. Pero la presentación oficial será en abril.

Con Kusnetzoff y en TN

En abril de este año, cuando Hilda ya había comenzado a grabar este nuevo disco, de pronto decidió que el título iba a ser Las vueltas de la vida. Se juntó con una amiga para comentarle la idea, y de casualidad se sentó en una mesa de bar casi al lado de Andy Kusnetzoff, que estaba con unos amigos hablando del espectáculo teatral que estaba armando. Y justamente por las vueltas de la vida, estaba pensando en Hilda, con quien se cruzó unos minutos después. "Se quedó pálido -dice Hilda- porque lo chisté para saludarlo y me dijo que no podía creer la casualidad. Se puso colorado y me dejó con sus amigos para que me propusieran algo que a él le daba vergüenza".

La propuesta era participar de Happy Hour, una suerte de stand-up donde quería tener a una cantante y su elección ideal era Hilda Lizarazu. Así fue: estrenaron en julio y desde entonces se presentaron todos los fines de semana con lleno total en Sala Siranush.

"Yo irrumpo en el escenario -cuenta- y hago varios temas con mi banda. La gente se va contenta y yo también. Para mí era algo nuevo la rutina de pensar en un unipersonal, donde él también estaba encarando un reto, un desafío. Hicimos casi 40 funciones, todos los viernes y sábados. Supongo que seguirá el año que viene, porque tiene muchos adeptos".

-¿Cómo salió lo de jurado en Rock del País?
-Me llamó Bebe Contepomi para hacer unos 18 programas, grabando los días de semana, para escuchar bandas nuevas de todo el país. Y acepté. Al final terminé siendo la mala del jurado, porque Juanse terminó siendo el más bueno (risas). Es como una actividad aparte donde solo doy mi opinión y no hago nada que no me guste hacer. Doy mi opinión y soy respetuosa con los chicos de los grupos. Ya terminó y quizás hay una segunda temporada el año que viene.