Daniela Herrero abre la puerta del hotel boutique con determinación. Por suerte, el vidrio es de buena calidad. Parece agitada. Lleva un breve retraso a cuestas. Y en su mano, un sombrero le agrega un toque de distinción al momento. Sus ojos son grandes, sus pupilas cercanas. Tiene una mirada fuerte. De carácter. Luego de las fotos, se desploma en la silla. Sobre la mesa, unas margaritas lucen a tono con el girasol que la artista sostiene en la tapa de Madre, su quinto disco. El arte de su reciente material no es un detalle menor. En la contratapa hay una imagen similar con su madre como protagonista. “Esta es una foto que mi vieja me regaló cuando me independicé hace diez años. Tiene muchos significados para mí. Varios perfiles. Fue como una revelación ligada a una evolución espiritual y personal”, dice, con el vuelo de sus manos como acompañamiento, la chica que hace doce años se dio a conocer con un disco que logró reactivar la escena juvenil pop y que hoy busca mostrar su costado más intenso.

–El disco se llama Madre, sin embargo no tiene ninguna referencia directa hacia su mamá. ¿Por qué el nombre?

Leé la nota completa en el sitio de la Revista Veintitrés - Daniela Herrero: "No es fácil arrancar a los 14"