*El periodista es autor de un libro de próxima aparición sobre la vida y obra de Cris Morena (Sudamericana).

1. El gran salto de Cris

Con la experiencia de Chiquititas, Cris Morena tomó una decisión trascendental para su carrera. Tras haber estado frente a las cámaras por más de dos décadas –debutó como bailarina en Voltops, en 1971, y como actriz en Dulce Fugitiva, en 1980- dio un paso al costado para convertirse en productora. Dejó de ser actriz y conductora para encarar el desafío de liderar un equipo de trabajo compuesto por autores, escenógrafos, coreógrafos, vestuaristas, directores y niños actores. Tras ese salto, Cris se profesionalizó y convirtió en la líder indiscutida de la producción audiovisual para niños y adolescentes en América Latina.

2. Un fenómeno social

El primer capítulo de Chiquititas se emitió el 14 de agosto de 1995 en la pantalla de Telefe. Lo que empezó siendo un mero programa de televisión se transformó rápidamente en un fenómeno multiplataforma de fuerte impacto en las audiencias. A la telenovela, se sumó la banda sonora en casetes y CDs, la puesta teatral, la revista y hasta la película, filmada en Villa La Angostura y estrenada en 2001. Esa modalidad de producción, que luego se llamó 360º, fue pionera en nuestro país y permitió, entre otras cosas, ver el fervor que Chiquititas despertaba en los niños y niñas. En uno de sus almuerzos con el elenco, la conductora Mirtha Legrand indicó que no se trataba solamente de un éxito comercial “sino de un fenómeno social”.

3. Un semillero de talentos

Muchas veces se ha hablado del talento de Cris para encontrar o descubrir niños actores que luego se transforman en celebridades, en Jugate Conmigo, Verano del 98 o Casi Ángeles. Y Chiquititas no fue la excepción: fue la primera telenovela por la que pasaron, entre otros, Luisana Lopilato, Benjamín Rojas, Celeste Cid y Camila Bordonaba. Agustina Cherri, que con sólo doce años ya tenía recorrido en el medio artístico, pudo consolidar su carrera con el personaje de Mili.

4. Un estallido de géneros

En su tesis de maestría en Sociología de la Cultura, la especialista en Comunicación Valeria Dotro sostuvo que Chiquititas constituyó un “estallido de géneros”, al mezclar diferentes tonos narrativos y producir algo nuevo. Chiquititas fue la primera telenovela infantil, al respetar todas las reglas del género melodramático pero en una historia protagonizada por niños y dirigida a los niños. La incorporación de la estética del videoclip y la presencia de lo musical también marcaron una novedad con respecto a proyectos anteriores destinados al público infantil.

5. El primer formato argentino en venderse al exterior

¿CQC? ¿El Rayo? No: el primer formato argentino en venderse al exterior fue Chiquititas. Desde principios de los 90, la televisión argentina había exportado telenovelas en forma de “latas” a los países que habían formado parte de la Unión Soviética, otras partes de Europa e Israel. Pero fue Chiquititas el primer programa en venderse como formato integral, como una caja que contiene todos los elementos necesarios para hacer la adaptación a las idiosincrasias locales. Esto es, no se vende simplemente el guión sino todos los complementos necesarios para hacer bien la puesta. Telefe vendió Chiquititas a México y Brasil, que vinieron a filmar sus propias versiones a los estudios de Buenos Aires en 1998. Para la versión mexicana vino un pequeño actor, hijo de un argentino, que no se fue más: Felipe Colombo.

6. Siete temporadas al aire

Chiquititas no fue un éxito pasajero: estuvo siete temporadas consecutivas al aire, entre 1995 y 2001. En las cuatro primeras, la historia estuvo protagonizada por Romina Yan, quien interpretaba a la adorable Belén Fraga. En la quinta, el Rincón de Luz se mudó a un granero y los protagonistas fueron Ana y Juan, encarnados por Grecia Colmenares y Darío Grandinetti respectivamente. La sexta significó el primer protagónico de Romina Gaetani y, para la séptima, regresó Agustina Cherri con su personaje ya convertido en adulta. En 2006, se hizo una remake con Jorgelina Aruzzi como la protectora de los niños huérfanos.

7. Los galanes de Belén Fraga

A lo largo de las cuatro temporadas en que estuvo, Belén Fraga se enamoró de tres galanes. El primero fue Gabriel Corrado, que venía de protagonizar Perla Negra con Andrea del Boca. Tras su partida, se sumó Fernán Mirás, quien acababa de protagonizar la película Tango Feroz y Chiquititas fue su primer trabajo en una telenovela. El tercero y último fue Facundo Arana, quien obtuvo su primer protagónico en esta historia antes de trabajar en Muñeca Brava y terminar de perfilar el tinte internacional de su carrera.

8. No era un programa costumbrista

Muchas de las críticas de los adultos estaban centradas en que Chiquititas “no reflejaba la realidad de la vida en los orfanatos” y los actores se vestían con ropa de John L. Cook. Ante esos señalamientos, Cris siempre respondió que lo que se proponía era contar un cuento y no hacer un documental sobre la orfandad en la Argentina de los 90. “Si ese hubiese sido mi propósito”, decía, “me habrían dado un espacio marginal a la madrugada, después del noticiero”. El objetivo era otro: contar una historia ficcionada con elementos de fantasía para proveer a los niños del consuelo que dan los cuentos de hadas, como explicó Bruno Bettelheim en El psicoanálisis de los cuentos de hadas. Y la elección de la ropa tiene una explicación sencilla: la producción había conseguido un canje con esa marca, por el cual confeccionaban uniformes a su medida con la condición de que el logo apareciera en pantalla.

9. Presencia en la cultura popular

La pregnancia de Chiquititas se puede ver no solamente en los ratings de aquella época, en la cantidad de entradas vendidas en el Teatro Gran Rex o en la capacidad que tenemos los niños de ayer para recordar las letras de sus canciones. La pregnancia de Chiquititas puede verse también en las huellas que dejó en la cultura popular. A lo largo y a lo ancho del país, hay decenas de jardines de infantes y colonias de vacaciones que llevan el nombre Rinconcito de Luz, el título de la canción que hacía referencia al hogar comandado por Belén Fraga. Hasta hay una copa de leche (comedor) de la organización Tupac Amaru que lleva ese nombre en la localidad bonaerense de Florencio Varela.

10. Todo Todo, o Tov Li Tov Li

Chiquititas fue exportado a 36 países, en América Latina, Europa del Este e Israel. Este último fue el lugar en el que mejor le fue fuera de los confines argentinos. En el trabajo de campo que hice para el libro que se va a publicar en los próximos meses por Sudamericana, viajé hasta allá para comprobar que no se trató de un fenómeno pasajero. La academia ya estudia la importancia que tuvieron las telenovelas para la expansión del idioma español en esa tierra que tiene como idiomas oficiales el hebreo y el árabe y el nombre de Cris es conocido por todos los jóvenes sub 35. Chiquititas tuvo su propia versión teatral en hebreo y la película de 2001 fue un éxito de taquillas. Por eso no me sorprendí al descubrir en cada lugar –en el aeropuerto, en los bares, en las plazas- que cuando decía de dónde venía, todos me decían: “Ah, Argentina, el país de Chiquititas”.