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Antonio Birabent, un “hijo del rock” que se rebela ante la crisis

En diálogo con Infonews, el cantante cuenta que, a contramano de la industria, editó dos discos, uno de canciones propias y otro con composiciones de artistas invitados. Dice que la paternidad lo cambió y que, a pesar de los tiempos difíciles que se viven, sigue enamorado de Buenos Aires.

Antonio atiende el teléfono poco después de las 18 y se apura en anunciar que está cocinando. Es que Oliverio, su hijo, come temprano, y el músico y actor se sumerge en la cocina desde temprano. “Cocino con una mano y hablo con la otra, viste lo que es ser padre”, bromea con corrección.

En el marco de una notoria crisis en la industria disquera (algunos pesimistas se animan a hablar hasta de crisis de la música en general), Birabent editó dos discos; no un disco doble, sino dos trabajos en paralelo y bien distintos. El primero es “Hijos del rock”, placa que grabó junto a León Gieco, Lisandro Aristimuño, Kevin Johansen, Moris, Juliana Gattas y muchos artistas más y que consta de composiciones a dúo con cada músico. En tanto, el otro disco es “O”, en homenaje a su hijo Oliverio, y contiene canciones propias y directas, según él mismo lo define. 

Infonews: Es bastante heroico editar dos discos juntos mientras la industria ostenta un panorama desolador; ¿Cómo lo decidiste?

Antonio Birabent: Fue una mezcla de rebeldía que tuve, soy bastante cabezón. Tenía el deseo de tener los dos discos listos después de un año y medio de trabajar en ambos. Hubiera sido un problema para mí tener un disco guardado.

Antonio canta "Hijos del rock" junto a León Gieco.

IN: En general solés componer solo. ¿Fue raro hacer música de a dos?

AB: Fue muy trabajoso componer letras con otro artista, combinar para escribir y concretar las canciones. Desde que hablé con León y me dijo “dale, me encanta”, y me mandó dos letras, pasó un año en el medio. Con Kevin, lo mismo. Fue un trabajo grande de constancia, pero fue muy placentero al final.

IN: De “Hijos del Rock” a “O”, disco titulado en homenaje a Oliverio y que lleva su imagen en la portada. ¿De qué la va este trabajo?

AB: Es muy sintético, en contraposición a “Hijos del rock”; tiene pocos sonidos, y sólo hay cuatro músicos tocando. Si bien grabé en simultáneo ambas placas, son dos caminos distintos. Fue interesante grabar dos cosas que no tenían nada que ver al mismo tiempo.

IN: aparece un nuevo Birabent en escena; ¿Te cambió como artista la paternidad?

AB: No sé si a la composición, pero sí me cambió a mí. Me cambió en el hecho de cocinar a las seis de la tarde (se ríe), pero fue fantástico. El cambio tiene que ver más con la dedicación y la energía que te demanda la crianza.

IN: Quizá no se perciba tanto ese cambio hacia afuera porque siempre fuiste un artista que supo cuidar su vida privada, no tan quilombero. Sos más bien poco “vendible”.

AB: Mis quilombos son míos, son privados, y ahí están. Ahora se usa mucho eso claramente buscando un rédito, pero es algo tan pobre que me parece ridículo hasta tener que hablar de estos temas. Yo me dedico a hacer música de la manera que puedo y disfruto los reconocimientos, cuando alguien me habla de alguna una canción, y este nuevo disco con tantos músicos es un gran halago.

"Trato de mirar la ciudad desde un lugar sensible, porque para lo agresivo hay un montón de tiempo y es tan evidente que es mejor descansar un poco el corazón".

IN: ¿Cómo hacés para seguir enamorándote de Buenos Aires a pesar de los tiempos que corren, cuando la brutalidad y la violencia van increscendo?

AB: Yo vivo en éxtasis con la ciudad, salgo a caminar, tengo una relación muy promiscua, y el romance excede la situación coyuntural. Trato de mirarla desde un lugar sensible, porque para lo otro, lo agresivo, hay un montón de tiempo y es tan evidente que es mejor descansar un poco el corazón.

Un concierto a través de los auriculares

El sábado 27 de agosto, Birabent presentará el "Silent concert", en el Oliver´s Club de Palermo (Guatemala 4462). Allí, el artista propone presentar sus dos nuevos discos en un show íntimo "directo a los oídos", es decir, a través de auriculares de ultima tecnología. “No es como un concierto tradicional, se generará otro tipo de show, porque el aire condiciona la música para bien y para mal, será una experiencia más cercana a lo que sucede en un estudio de grabación. Más directa, porque no hay nada en el medio. Es como escuchar un disco pero tocado en directo; allí puede haber errores o pifies que por suerte forman parte de la música en vivo”, se emociona Antonio. 

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