Horacio Rodriguez Larreta tomó partido activo en la batalla que se viene dando desde hace unos días entre los artistas estables del Colón y las autoridades de la Secretaría de Cultura porteña y el director del teatro, Darío Lopérfido.

Mientras siguen retumbando las protestas de los bailarines estables del máximo coliseo argentino, que denunciaron el recorte y suspensión de funciones de ballet para sumar shows pagos de cantantes que poco tienen que ver con la estirpe del Colón, Rodríguez Larreta asistió a la función que ofreció Cacho Castaña.

En la sala, el jefe de Gobierno porteño destacó que el autor de "Café la humedad" es “un símbolo de la música argentina, de los porteños, y es un símbolo de la Ciudad”.

El jefe comunal resaltó también la importancia de permitir que en el Colón se presenten artistas de otros géneros más allá de los que son protagonistas del gran teatro porteño, y apuntó que Castaña es “uno de los máximos ídolos de la música popular de la Argentina”.

“Nosotros tenemos que abrir el Colón a la música popular para que lo disfrute otro público. El Colón es una maravilla de todos los porteños, de todos los argentinos, cuanta más gente venga, mejor”, señaló.

El concierto de "Cacho” lo unió sobre el escenario con Valeria Lynch, Palito Ortega, Tini Stoessel, Marcela Morelo, Daniel Agostini, Raúl Lavié, Gladys la bomba tucumana, Sandra Mihanovich y Alejandro Lerner, entre otros.

Quizá a modo de símbolo de lo que fue la velada, y mientras el ministro de Cultura Angel Mahler sigue sumando funciones de pretendido corte popular, Cacho Castaña cerró su show a todo bombo, bandera y vincha con uno de esos hits que años atrás causaban que sus fans revolearan bombachas al escenario: "La reina de la bailanta". Luego de eso, el telón que vio funciones de algunos de los artistas más prestigiosos del país y el mundo, se cerró rápido, casi como una sutil humorada de que cuanto antes se dejara atrás el evento, mejor.