Varieté

Charly García volvió a tocar en vivo con un show emotivo y luminoso

Con un concierto casi sorpresa, el músico presentó Random, su reciente y aclamado disco.

—¡Charly sos lo más lúcido de la Argentina!

—Al fin se dieron cuenta.

El diálogo promedió el concierto que marcó el regreso de Charly García a los escenarios, tras una ausencia que había despertado temores y dudas sobre su presente musical concreto, el del vivo, el del músico ejecutando su obra.

Quedará en la historia cómo se gestó el show, armado en el día y nacido de la imperiosa necesidad del músico por tocar cuanto antes Random, su nuevo disco, que pasea por los estilos que Charly recorrió durante las últimas tres décadas, del rock duro al pop alegre, de la oscuridad de Say No More a la luminosidad sonora de obras como Parte de la religión.

Con un comunicado escrito de su puño y letra, Charly anunció este jueves por la tarde a través de las redes sociales que a las 21 habría show en la céntrica sala Caras y caretas. 

La carta de Charly convocando al show
La carta de Charly convocando al show

"Harto de las religiones que no unen a la gente, y sospechando el final de este planeta, me aboqué en la fabricación de una maquina que traería felicidad a Charly", dice Charly sobre Charly en el texto que convocó a los fans, que no tardaron en poblar la boletería y agotar las 385 plateas y pullman disponibles a la friolera de mil pesos.

El inicio estaba previsto para las 21, hora en que las puertas del lugar estaban ya abarrotadas de fans, que poco después de esa hora ingresaron a la sala y minutos antes de las 22 vieron apagarse las luces, cuando se encendió la pantalla ubicada detrás del escenario y apareció proyectada la imagen de uno de los aviones que en 2001 se estrelló contra las Torres Gemelas.

La entrada de Charly, ayudado por dos asistentes, provocó una ovación de emoción contenida, de ansiedad por el reencuentro, de alivio por volver a ver al ídolo que este 2017 cumple 45 años de carrera desde el lanzamiento de Vida, primer álbum de Sui Generis.

"Borombombón, borombombón, esta la banda de Say No More", tronó el teatro hasta que aparecieron los primeros acordes de La máquina de ser feliz, primer corte de Random. El disco sonó completo y en el orden de la edición original: el rock callejero de Ella es tan Kubrick (con imágenes de 2001 de fondo) y el proto hit Primavera (el que reza "ahora que estoy rehabilitado, saldré de gira y, otra vez, me encerrarán cuando se acabe y roben lo que yo gané”).

Charly en vivo: Lluvia

Luego pasaron la bellísima Rivalidad, el rockazo Otro, cantado entero por Charly y con acentuada garra en el guiño retro de "en la primera hora me dieron el papel, la concha de la lora, ahora lo tiene él, por eso yo ya quiero otro". Después llegó la melodiosa Lluvia (con juegos de armonías incluídas), la britpop Believe, la sátira religiosa Amigos de Dios”("¿con qué mierda drogan a la gente?"), Spector y Mundo B, con arreglos que transportan a su etapa más oscura y un final beatle que incluyó imágenes de los 4 de Liverpool.

El último acorde de Mundo B, que cierra Random, dejó en la sala la sensación de empresa lograda, de alivio colectivo ante el éxito de lo que se había propuesto García: presentar su nueva obra en un concierto acorde más a su historia que a la histeria de sus años de banquina. Y lo hizo a lo Charly, clavando frases como la que encabeza esta crónica o marcando un contrapunto con un espectador que propuso cantar las canciones en lugar de él. "Prefiero que no pase nada", le disparó al hereje.

Luego llegó un bonus track. Claro que, pese al deseo de asistir a una de las maratones como las que Charly disparó en los 90s y post 2000 contra el estándar del rock mainstream, el show iba a ser corto y lo sabíamos.

En la coda del concierto que entre otros contó en la platea con Renata Schussheim, el "cadete" de Roberto Navarro y el ex jefe de los espías Oscar Parrilli, Charly repartió una andanada de hits indiscutibles: Yendo de la cama al living, Me siento mucho mejor, Asesíname (en una de las mejores versiones que tocó en los últimos años), No llores por mi Argentina y un cierre a pleno con El aguante

Charly en vivo: Asesíname

Más alla de que en más de una ocasión hizo magia con sus dedos interminables, Charly se abocó casi todo el concierto a disparar acordes al teclado y algunos punteos en el bajo. En tanto, Fabián Quintiero, hoy tecladista central de la banda, ofició de coordinador de The Prostitution, que sonó ajustada y con el trío chileno cada vez más a punto. Además, otra buena nueva de la noche fue que Rosario Ortega parece haber logrado seguridad en el lugar que antes ocuparon nada menos que Fabi Cantilo, Hilda Lizarazu y María Gabriela Epumer.

¿La salida? Emotiva, de caras sonrientes y felicidad compartida ante la confirmación de que la máquina de hacer feliz a los fans está más aceitada de lo que podía esperarse.

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