“Te va bien o te va mal, vení a bailar”, dice el estribillo de la cortina musical de Sugar, la comedia musical que se estrenó el viernes en el teatro Lola Membrives y que estamos en condiciones de afirmar que es la apuesta del año en la calle Corrientes.

El elenco la noche del estreno
El elenco la noche del estreno

Es la historia de Sugar Kane (Siciliani), una integrante de una orquesta de señoritas que baila, canta, toca el ukelele y que ahoga en alcohol sus penas producto de sus fracasos amorosos. Por su parte, dos músicos (Nicolás Cabré y Federico D’Elía), presencian un turbio enfrentamiento entre dos bandas de gangsters y se ven obligados a escapar de la ciudad. Disfrazados de mujeres deciden sumarse a la orquesta y ahí se produce el encuentro entre los tres protagonistas rodeados de gags y giros humorísticos.

Ambientada en 1929 en las ciudades de Chicago y Miami, la obra cuenta con una gran producción a cargo, nada de más y nada menos, que de Gustavo Yankelevich y Susana Giménez, y eso se nota desde el comienzo. Tanto la música, que cuenta con una banda en vivo, y un juego coreográfico de excelencia con mucho jazz y tap, de la mano del gran Gustavo Wons, dan como resultado una atractiva combinación con inevitables reminiscencias del inolvidable “Chicago”.

El ensamble está a la altura de las circunstancias ya que, además de bailar muy bien, es notable el rol interpretativo de muchos de ellos (se destacan las bailarinas Florencia Viterbo y Jesica Abouchain). La escenografía de lujo (a cargo de Alberto Negrín), el juego de luces y un vestuario imponente ( obra de Renata Schussheim) ayudan a recrear la época dorada de Hollywood e invitan al espectador a trasladarse fácilmente a esos tiempos.

El show se sostiene y se luce por todos estos condimentos pero, por sobre todas las cosas, por la interpretación de Siciliani que con este protagónico se consagra como la dama de los musicales. Con una larga trayectoria y experiencia en este género, el papel es un desafío que le llega en el momento justo de su carrera en la que supo alternar muy bien la tele y el teatro. Griselda brilla a lo largo de las dos horas que dura el espectáculo cantando, bailando y dándole una cuota de simpatía e ingenuidad a su personaje sin que resulte para nada forzado.

Acostumbrados a verla en coreografías más contemporáneas, acá despliega sus dotes en danza jazz y hasta incursiona en el tap de manera natural y con mucha gracia. Su talento es el resultado de años de formación y preparación en cada una de las disciplinas que despliega en Sugar donde se nota que, por sobre toda las cosas, tiene el juego como horizonte principal. Está en su salsa, tiene ángel y eso se nota.

Si bien son los primeros pasos de Cabré y D’Elía en el mundo de las comedias musicales, hay que admitir que lo hacen más que dignamente dándole tintes de humor y defendiéndose muy bien tanto en el baile como en el canto, una tarea para nada sencilla.

El hecho de que la obra haya sido protagonizada 30 años atrás por Susana Giménez, Arturo Puig y Ricardo Darín es un arma de doble filo porque llena de expectativas y presiones que podrían jugarle en contra a los protagonistas. Sin embargo, no se achican, se hacen cargo de la nueva adaptación e incluso apelan a la utilización de guiños cómplices con aquella versión sin que pierda la inocencia el personaje principal a pesar del paso del tiempo entre ambas versiones.

Con Sugar, queda demostrado que Siciliani es una de las actrices más completas de la escena local, que la obra tiene todo para ser el musical del año y que no le queda grande la comparación con los grandes espectáculos de Broadway