Varieté

En sus 50 años, Los Carabajal transformarán al Luna Park en un gran patio santiagueño

"No somos artistas, somos trabajadores de la cultura", resaltó Musha Carabajal, en una charla con Infonews, a días del festejo de las cinco décadas del mítico grupo, el sábado en Buenos Aires. 

Blas Sansierra junto a Kali, Musha y Walter Carabajal: la formación actual de Los Carabajal.
Blas Sansierra junto a Kali, Musha y Walter Carabajal: la formación actual de Los Carabajal.

María Rosa Paz se juntó con Francisco Rosario Carabajal y tuvieron 12 hijos, muchos de los cuales tuvieron la capacidad única de crear, transmitir sentimientos y conmover a multitudes mediante la música. Llegaron los nietos y nietas, y aprendieron a tocar en las juntadas del patio hogareño. Hoy, miles de personas se reúnen, cada 15 de agosto, en la puerta de la casa para festejar el cumpleaños de "la abuela". Esa fiesta se trasladará al Luna Park el 20 de mayo, esta vez para celebrar los 50 años del grupo Los Carabajal.

La formación actual incluye a Kali, Mario "Musha", Walter (los tres de apellido Carabajal) y Blas Sansierra. En sus cinco décadas, pasaron también Agustín Carabajal, Carlos Carabajal, Peteco, Mario Álvarez Quiroga, entre otros. Sobresalen creaciones que se hicieron carne en la memoria colectiva, como "La Telesita", "Pampa de los guanacos", "La rubia Moreno", "La pucha con el hombre", "Dejame que me vaya", "Como pájaros en el aire", "Digo la mazamorra" o "Mi abuela bailó la zamba".

La historia del grupo será repasada el sábado a lo largo de cerca de tres horas, con la presencia de los ex miembros y también de los músicos de la familia.

"Hemos fijado hilos conductores para mostrar la historia: la identidad, la familia, los amigos y el patio santiagueño, que no puede faltar", anticipa Musha Carabajal.

¿Cómo preparan el espectáculo del sábado?

No es una presentación como la que uno realiza en los festivales, es un evento único e irrepetible: el festejo de los 50 años. Es recorrer la historia en lo musical con el repertorio y con el lenguaje visual, que va a acompañar el paso desde los comienzos hasta hoy.

¿La idea es convertir al Luna Park en una especie de patio gigante esa noche?

Totalmente. El patio santiagueño es el ámbito más importante de una casa, donde se juntan la familia, la identidad y los amigos. De hecho, en Santiago no hay peñas estables porque están los patios, que es donde se genera el encuentro de la música y la cultura. La idea es transportar ese ámbito a un lugar como el Luna Park.

Chacarera del violín.

¿Lo visual tendrá una gran importancia?

Exactamente. La poesía te va a posicionar, lo visual va a ayudar a meterte en ese lugar.

¿Cómo se imagina esa noche?

Será una vida que va a pasar y van a estar los sentimientos más puros. Van a estar aquellos que ya no están físicamente pero sí espiritualmente. Han sido, son y serán fundamentales para poder desarrollar esta actividad y festejar de esta manera.

¿Con qué sorpresas se va a encontrar la gente?

Los que están habituados a ver a Los Carabajal se van a sorprender. Mucho no queremos anticipar pero va a ser único: 50 años se cumplen una vez. El espectáculo está pensado para que tenga, fundamentalmente, mensaje. La tecnología es importante pero va a estar anexada a desarrollar una historia.

Ustedes impusieron un nuevo sonido a la chacarera en los 60 y luego se fueron actualizando. Hoy están en un momento de buena convocatoria. ¿Cómo se mantienen vigentes?

Con salud, que es fundamental para desarrollar esta actividad. No es fácil, después de tantos años, mantener firmes las voces, tener el cuerpo sano para realizar giras, no dormir, no comer a horario, no tener el descanso cuando uno tiene que hacer viajes. Si no sos una persona ordenada y profesional para este trabajo, con el paso del tiempo es posible que no te responda la garganta.

Con respecto a la música, no perdemos de vista a las nuevas generaciones, para lo cual tratamos de actualizarnos sin perder de vista lo que somos: somos patio de tierra, somos chacarera. Si uno no sabe de dónde viene, nunca va a saber hacia dónde va. Lo esencial es no dejarse arrastrar por las modas.

Los Carabajal.
Los Carabajal.

Ha dicho varias veces que no son una moda.

La historia de Los Carabajal no se sustenta en un tema, sino en una historia y cantidad de temas. Tenemos la dicha de poder crear nuestras propias propuestas musicales y que les lleguen a la gente.

Atahualpa dice que es fácil deslumbrar pero es difícil alumbrar. Los Carabajal no queremos deslumbrar, queremos alumbrar y trabajamos para aportar a las nuevas generaciones. No nos consideramos artistas, somos trabajadores de la cultura y mostramos nuestro paisaje, nuestro lugar de origen con todas sus problemáticas y sus lugares emblemáticos. Somos difusores de una cultura muy fuerte, como la de Santiago del Estero.

¿Qué diferencia a un artista de un trabajador de la cultura?

Que (el trabajador de la cultura) se compromete con un proyecto musical. Y que no le importa más fijar un caché alto que lo que está entregando. Nunca hemos sido un grupo de marketing, la gente lo tomó de una manera muy especial y nos sostiene con lo que le hemos dado. El éxito es lindo pero conseguido con las herramientas más puras para que llegue a la consideración de la gente.

Dejame que me vaya.

¿Hay cierta renovación del folklore en cuanto al público?

Hay una renovación. Hay jóvenes que gustan mucho del folklore, que apoyan y van a los festivales. Por ejemplo, el Festival de la Salamanca (en La Banda) dura cinco noches y en cada una hay 20 mil personas. Y hay un 80% de juventud. Se hace en una cancha de fútbol y ves el paisaje cubierto por manos que se elevan bailando una chacarera o una zamba. Hay público y artistas que se han renovado.

¿Por ejemplo?

Raly Barrionuevo. Más allá de su compromiso social, pela una chacarera tradicional como cualquiera, y lo sigue mucha juventud. Y Néstor Garnica, ejecutante del violín. Hace poco fuimos invitados a tocar por La Bomba de Tiempo, que hacen percusión. Los sigue toda juventud y hay un 60% o 70% de extranjeros. Esa gente no sé si nos había visto alguna vez pero, al momento de escuchar la chacarera acompañados con la percusión, se generó una energía muy fuerte. Lo importante es que la música sea un vehículo que despierte cosas en la gente.

¿Con qué se alimentan a esta altura desde lo musical?

Fundamentalmente, con el amor de la familia. A partir de ahí, con tratar de buscar la simpleza. Lo más difícil es llegar a la gente con las cosas simples. No hay otro secreto para nosotros. Sin ser antiguos, no queremos dejar de ser nosotros.

Blas Sansierra junto a Kali, Musha y Walter Carabajal: la formación actual de Los Carabajal.
Blas Sansierra junto a Kali, Musha y Walter Carabajal: la formación actual de Los Carabajal.

¿Cuántos invitados va a haber el 20 de mayo?

¡Varios (se ríe)! Horacio Banegas, Orellana Lucca, Néstor Garnica, Juan Saavedra al frente del grupo que se llama Raza, que son la esencia del bailarín de Santiago del Estero. Se suman Antonio Tarragó Ros, los ex integrantes del grupo, la familia, que han sido con quiénes hemos trabajado para proyectar Los Carabajal.

Me dijo que habrá un mensaje, ¿cuál será?

El corazón, sentimiento, paisaje, identidad. Eso va a primar ante cualquier tecnología.

Lo último, ¿cómo siente tocar en Buenos Aires?

A Buenos Aires ya lo queremos como a Santiago. Es la ciudad que nos abrió el corazón, nos albergó, nos adoptó para vivir y desarrollar la actividad. Al principio vivíamos en Morón: barrio de santiagueños, de provincianos. El santiagueño nunca se va de su querido Santiago, adonde vive lo hace con las costumbres de Santiago: come empanadas, locro, se reúne con amigos, si tiene un patio hace un horno, es muy arraigado. Pablo Raúl Trullenque tiene una chacarera que dice: "Jamás se aleja del todo / de su tierra el santiagueño, / donde se vaya va emponchado / de Santiago del Estero". Y es verdad.

Como pájaros en el aire es uno de los grandes clásicos.


 

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