Danza: por el simple hecho de pestañear, bailar
Danza: por el simple hecho de pestañear, bailar

Ese pequeño y sutil movimiento es el que da comienzo a la obra denominada “Un simple aleteo de pestañas puede expresar cólera”, realizada especialmente para la Compañía de Danza de la UNA, en el marco de la primera Edición del Premio Graduados a la Creación 2017. Este reconocimiento fue otorgado por el Departamento de Artes del Movimiento de la UNA a las coreógrafas Ayelén Clavin y Natacha Visconti, ambas graduadas de la Licenciatura en Composición Coreográfica del DAM y responsables de dirigir este espectáculo, llevado adelante por un elenco de 27 bailarines.

Apoyados en un ingenioso juego de luces e interactuando con diferentes elementos, los bailarines recorren el espacio escénico a través de una coreografía de danza contemporánea con una gran carga interpretativa que logra una transformación a nivel grupal e individual a lo largo de la hroa que dura el espectáculo. La obra se estrenó el pasado 9 de junio y se presenta por tres únicas semanas en la sala Alberdi del Cultural San Martín. La entrada es libre y gratuita y la última función se llevará a cabo este domingo 18 de junio a las 20.

Se trata del primer año que la Universidad propone ese espacio y por lo tanto las chicas lo están inaugurando. “Nos presentamos a la convocatoria cuyo premio consistía en crear una obra para la Compañía de Danza de UNA, integrada por estudiantes de las carreras de danza. A comienzos de este año recibimos la noticia de que nuestro proyecto en co-dirección había sido seleccionado así que pusimos manos a la obra y mucho más. Cuando recibimos la noticia y supimos que en quince días iniciábamos nuestro proceso creativo, que sería breve pero muy intenso, empezamos con muchísimos ensayos de escritorio para organizar y vincular las ideas que teníamos, y también idear un plan de ensayos eficaz. Aún no conocíamos a la mayoría de los intérpretes que integraban la Compañía”, describieron las coreógrafas, en diálogo con Infonews.

Preguntadas por cómo fue el proceso de creación y en qué consistió el trabajo con el grupo de bailarines, las directoras detallaron que con los primeros ensayos en la sala se encontraron con un grupo que estuvo “encantadoramente dispuesto” a embarcarse en todo lo que ellas iban proponiendo. “Ese estado de pruebas y búsqueda, desde un lugar de tanta entrega por parte de ellos, fue fundamental para que esos dos meses de montaje dieran como resultado esta obra”, destacaron. “Durante ese primer período queríamos conocerlos un poco más individualmente, ver con qué universos ellos vinculaban las propuestas que les llevábamos. Trabajamos bastante a partir de improvisaciones y el grupo fue familiarizándose con nuestras ideas previas; de manera que la construcción de lo que ahora es la obra tuvo que ver con esa primera disposición de intercambio permanente. Entre todos pudimos tejer un mismo idioma poético y sabíamos de qué estábamos hablando, aún cuando muchas veces no era sencillo traducirlo a palabras”, agregaron.

Con respecto al nombre de la obra, las coreógrafas y directoras aseguraron que se debe a que “en la obra aparecen seres que no podemos nombrar concretamente como ‘personajes’, pero que silenciosamente se presentan como peligrosos y frágiles a la vez. Nos interesaba construir ese universo en el que todos sospechan de todos y se temen, pero a la vez todos ponen en peligro al resto. Inspiradas en el poder descriptivo y conmovedor de la escritura de Fedor Dostoievsky, intentamos establecer relaciones de cierta peligrosidad contenida, algo así como lo que somos: poderosamente débiles y débilmente poderosos. Atravesando ese mundo están nuestros intereses y nuestra confianza en lo que las artes escénicas pueden y tienen de propio. Una aparente quietud o un pequeño movimiento como un pestañeo, puede expresar nada o muchísimo; y a eso jugamos en el título”.

Ambas directoras se sinceran y admiten que su formación en danza hace que “inevitablemente” dialoguen permanentemente en ese lenguaje. “Nos preguntamos y repreguntamos acerca de las posibilidades de representación -unívoca o multívoca- que la danza tiene o que se le ha exigido tener; y a partir de eso jugamos con una serie de escenas en las que la danza es lo que es o es lo que acordamos con el espectador a partir de distintos recursos que ponemos en juego en la obra."