La acción se centra en un fortín tomado, o mejor dicho, habitado, por unas indias ranqueles que fueron desplazada de sus tierras originarias. Allí reclaman su territorio y sobre todo la aparición de los huesos de “Marianito” miembro de su comunidad y quién fue asesinado. Para que el Estado atienda el reclamo, las indias mantienen en cautiverio a dos maestras y a dos religiosos. Las docentes intentan convencer a las indias a que se eduquen y civilicen, mientras que la monja y el cura llegan con la intención de evangelizarlas. También en el fortín se hace presente el “cumplimiento de la ley”, representado por un comisario de mirada lasciva y que trae consigo el aviso de desalojo. A lo largo de la obra un payador rapea infortunios del presente e interviene el alma de la nación, que advierte sobre el devenir del futuro. Caracterizada bajo un velo negro, sus apariciones se vuelven cada vez más trastornadas y cínicas: “Tienen que civilizarse y ordenarse. Estar limpiecitas y ser buenas trabajadoras”, insiste a las indias siguiendo siempre las premisas del orden y progreso.

Obra de teatro Fortín tomado
Obra de teatro Fortín tomado

La temática de la obra es actual y vigente. “Creo que hay un clima de época, bajo un cambio de gobierno, que marca en la opinión pública ideas, como que vuelva a aparecer la represión y que sea festejada. Por lo tanto, los sectores más vulnerables como las comunidades indígenas, están en peligro. Así que lo tuvimos en cuenta y trabajamos como tema las indias”, dijo Andrés Binetti a Infonews. Por otra parte, la dicotomía entre civilización y barbarie se hace presente: “La idea del espíritu civilizatorio, de ordenar, de la derecha argentina, se repite en la historia de nuestro país desde el comienzo. Esa posición impide el diálogo, porque la mirada sobre la otredad, sobre lo que es distinto, es una mirada sesgada y condenatoria, que juzga sin antes conocer esa otredad. Esto se refleja en la obra y en la sociedad actual”, agregó Binetti.

Obra de teatro Fortín tomado
Obra de teatro Fortín tomado

El énfasis de humor de la obra está puesta en todas intenciones de civilizar. En este sentido Binetti dijo: “Me interesa trabajar con el humor porque me parece que es una forma de comunicación que tiene mucho poder. Es un movimiento que es buscado y que tiene que ver con generar un vínculo franco con el espectador. El Fortín es una farsa que pone en jaque alguno de los mitos e ideas constantes de la Argentina”. En este sentido la obra permite promover al espectador un distanciamiento crítico, rasgo importante teniendo en cuenta el contexto actual de fuerte campaña mediática en la que las comunidades indígenas son constantemente estigmatizadas por los medios hegemónicos como violentas y sin derechos sobre sus propias tierras.

Obra de teatro Fortín tomado
Obra de teatro Fortín tomado

“Fortín tomado: un pasado distópico” surgió de un proyecto de Graduación de Artes Dramáticas de la Universidad Nacional de las Artes. Cuenta con diecisiete actores en escena, dónde se hace un despliegue de gran calidad actoral que vienen trabajando desde hace varios años. La misma quedó seleccionada para participar en el VIII Encuentro Nacional de Teatro que se realizará el 6 de octubre en La Rioja y también del Festival Fauna, que se presentará el 3 de diciembre en el Centro Cultural San Martín.