La entrega de los Premios Carlos, que pudo verse en directo por la Televisión Pública, dejó en evidencia una ceremonia a las apuradas, deslucida y con falta de emoción.

En los jardines de la Municipalidad se armaron livings para recibir a las figuras del verano y un pequeño escenario. El primer detalle que llamó la atención y provocó la crítica de muchos, fue la ausencia de un micrófono para que los premiados pudieran realizar su agradecimiento.

Las figuras subíaan al escenario, tomaban la estatuilla y debían salir rápidamente de escena, dejando solo alguna que otra expresión de su rostro a modo de festejo.

Otros más osados, directamente se acercaron hasta el atril de los conductores, y se apropiaron por segundos de sus micrófonos. Este fue el caso de la premiada Noemí Alan que, con lágrimas en sus ojos, luego de un año difícil, agradeció a sus hijos.

Pero además del apuro, que le quitó emoción a la entrega, se produjo un grave error durante los homenajes a las figuras fallecidas. Cuando llegó el turno de recordar a Salo Pasik, en la gran pantalla pudo verse la foto de su hermano, el actor Mario Pasik. Minutos más tarde, el encargado de hacer notar el error fue Pedro Alfonso, que al subir a recibir su premio aclaró irónicamente: "Mario está bien".