Aquí y Ahora, con la presencia de Lila Downs como invitada, da nombre al disco.

El nuevo cd de Juan Iñaki –el sexto de su joven pero extensa carrera- comienza casi con una confesión de estados vitales (“va creciendo en mi garganta una nueva voz”, dice la letra), se colma de energía en temas como el que da nombre al álbum y, desde ya, no falta la canción folklórica. También resaltan obras como “No podrán jamás callar mi voz”, con una base norteña recubierta -de un modo increíblemente natural- con una suerte de ska y rock. Este viernes, la voz lírica de este cantautor popular llegará a la sala Caras y Caretas, de la Ciudad de Buenos Aires, para presentar su “Aquí y Ahora”, tal como reza el título del disco.

“El disco, como todo disco, es una foto. Pensarlo así me ha ayudado a no enojarme con lo que hice. ‘Aquí y Ahora’ refleja una mutación personal muy profunda, siento que no voy a volver a ser lo que fui”, asegura Iñaki.

Esa afirmación, con seguridad, no incluye algunas de las cosas que hoy lo conforman como artista: sus estudios como cantante lírico, sus giras periódicas por Europa y Brasil, su papel protagónico en la superproducción de Broadway “Los Miserables” en Ecuador o su actuación como solista de la Misa Criolla, entre otras.

Con escasos 31 años, es reconocido por muchos de sus colegas. Por eso, fue casi natural la participación en el álbum –distribuido por Disco Trashumante, la discográfica independiente surgida de la mano de Raly Barrionuevo- de artistas como Lila Downs, Lito Vitale, Los Caligaris, el vasco Kepa Junkera, "Bicho" Díaz y más. Los temas propios se entremezclan con obras de Fito Páez, Violeta Parra, Jorge Fandermole o “el Duende” Garnica.

Juan I?aki. Foto: Facebook.
Juan I?aki. Foto: Facebook.

A pesar de tener un nombre propio en el ambiente y entre el público de distintas provincias, sobre todo de su Córdoba natal, la Ciudad de Buenos Aires sigue siendo un desafío a la hora de acceder al gran público.

Has cantado en grandes producciones, en festivales multitudinarios y en Europa, ¿cómo se siente llegar a Buenos Aires con el bolso a cuestas y recorrer los medios de comunicación para darse a conocer?

Ese es mi camino. A veces nos cansa un poco más que otras, sobre todo cuando se pone cuesta arriba, como ahora, la situación nacional. Pero el camino es inestable, al menos el camino de la música popular.

A pesar de la situación, el disco tiene una energía esperanzadora…

Ante la adversidad, la única cosa que encuentro para echar mano es la alegría. El disco viene a decir que estoy bien, estoy parado, tengo cosas para agradecer y de acá voy a multiplicar lo que pueda y a juntarme con quien pueda para que se haga más grande la onda expansiva para que la resistencia sea más potente. Somos responsables de la resistencia.

¿A qué te referís?

Queda muy cómodo poner (la responsabilidad) en el oficialismo. Si bien tenemos un oficialismo de mierda y no le quito responsabilidad, creo que tenemos que activar las cosas que los músicos tenemos. Con esa responsabilidad ocupo la sala Caras y Caretas y pretendo pararme en el escenario el 20.

¿Cómo te imaginás esa noche?

Deseo que el show refleje el disco. Este disco me tiene muy orgulloso, estoy muy enamorado de este proyecto. Tengo ese mismo deseo quemante de llegar a la situación de vivo, de estrenarlo. Es el primer show y estoy entusiasmado de encontrarme con la gente cantando esas canciones.

El detrás de escena de la grabación de la placa.

“Los músicos tenemos una gran carencia de afecto”

Volviendo a la placa, la grabación tiene la virtud de rescatar el espíritu de las canciones, algo que muchas veces no se logra.

Este disco tiene como novedad la producción femenina. Fue producido por dos mujeres, y mi participación. Estuvo a cargo de Mariana Pellegrino y Cecilia Fandiño. Así como Ceci fue más rigurosa en detalles de arreglos, Marian fue muy rigurosa en la calidad de audio, en la mezcla, en el modo de trabajar en el estudio.

Decías que no vas a volver a ser lo que fuiste, ¿a qué te referías?

Siento que el amor es una cosa muy potente que viene a revolucionar todo. Que durante mucho tiempo le tuve miedo al amor y que poder experimentar las infinitas caras que tiene me mantienen en el mundo. El disco todo el tiempo habla del amor en diversas formas, desde la ternura, el romance, el amor como fuerza generadora.

¿Ya no tenés miedo a la mirada ajena?

Las miradas que me preocupaban me han demostrado su incondicionalidad. Las que quedan quizás no me den miedo. Pero tampoco estoy tan evolucionado como para decir que no me importa la mirada ajena. Los músicos somos personas con una gran carencia de afecto, necesitamos todo el tiempo que nos estén diciendo que es lindo lo que hacemos, cuánto nos quieren, que nos aplaudan, que las salas estén llenas porque sentimos que eso nos define.

Sentimos que nos define una sala vacía o una mala crítica de un diario. Y cuando pasamos al polo opuesto sentimos que somos Gardel, Lepera y la orquesta juntos. Tenemos grandes conflictos para ordenar nuestro ego y entender la inestabilidad.

Las caras del 24 de marzo

Además de los escenarios convencionales, Juan Iñaki sabe de apoyar con su arte numerosas manifestaciones ambientalistas y de derechos humanos. Por eso se lo referencia con una camada de artistas populares independientes comprometidos con las causas populares. Muchos de ellos residen en los alrededores de la Ciudad de Córdoba, como Raly Barrionuevo o el Dúo Coplanacu, entre los más conocidos.

¿Cómo es ese movimiento que tiene su epicentro en la Provincia de Córdoba?

No todos nos conocemos, no todos pensamos igual, no todos nos queremos pero hay determinados escenarios y causas que nos juntan. Las caras que transitamos el Encuentro Nacional Cultural de San Antonio de Arredondo (un evento artístico independiente que se realiza cada diciembre en un bosque serrano durante cuatro días) son las mismas que después marchamos el 24 de marzo, toquemos o no. Y son las mismas caras que subimos a los escenarios de las asambleas por Famatina, después por Monsanto, ahora por la autopista de montaña que quieren hacer (entre la capital mediterránea y Copina). Ese tránsito va configurando el “movimiento”.

Hoy se empieza a visibilizar un trabajo de más de 30 años de creación ininterrumpida, y en muchas disciplinas. Porque si uno habla de (la diseñadora gráfica de “Aquí y Ahora”) Noe Gallardou, es hoy la referencia visual de ese movimiento. Y el Negro Valdivia y Silvia Zerbini, que hoy es la directora del Ballet Folklórico Nacional, lo son desde la danza. Creo que tenemos una gran dicha de estar siendo testigos casi de un nuevo manifiesto como fue la década del 60 con el Nuevo Cancionero.

No podrán jamás callar mi voz presenta una mixtura de ritmos, con Los Caligaris como invitados.

Protagonizaste una superproducción como Los Miserables, ¿qué te enseñó?

Consideraba a los musicales como un género menor y Miserables me cacheteó. Si bien los diálogos están montados como si fuera una ópera, tiene condimentos de sonido pop después de pasar por Broadway. Por otro lado, si bien había hecho teatro no estaba formado como actor, tuve que curtirme muy rápidamente. Cuando tomé dimensión, el primer impulso fue volverme a Córdoba. Estudié mucho.

¿Por qué volver?

Por el susto. Además, todo el equipo hablaba en inglés, mis compañeros del cast eran yankees, griegos, japoneses… Me habían llamado a cantar y eso lo asumo como un desafío que está en mis manos resolverlo. Cuando me encontré con semejante compromiso desde lo actoral, fue otro de los elementos que me asustaron. La directora me dijo: “si estás acá, sé que podés hacerlo y quiero que lo hagas”.

Hoy no puedo pensar mi vida sin el teatro. La puesta que van a ver en Caras y Caretas tiene un pensamiento escénico teatral, tiene un libreto, una dinámica pensada desde una visión teatral. Es lo que quiero que vea de mí una persona que paga una entrada para un show mío.

Juan I?aki. Foto: Facebook.
Juan I?aki. Foto: Facebook.