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El teatro independiente denunció que pasa por una situación económica límite

En una conferencia de prensa de la que participó el ministro de cultura porteño, los teatristas subrayaron la crisis terminal del sector.

foto: ARTEI
foto: ARTEI

El teatro independiente denunció que pasa por una situación económica límite. La presidenta de la Asociación Argentina de Teatro Independiente, Liliana Weimer, contó de qué manera afecta al sector la crisis económica y los tarifazos. La entidad presentó en una conferencia de prensa un duro documento. 

Puertas cerradas, menos funciones y la angustia permanente de que la plata no alcanza. Así es como vienen pasando los días los teatristas independientes que dieron a conocer un documento donde especifican cómo es la situación del sector en los últimos años.  

El documento llamado “El teatro dice basta” fue presentado en una multitudinaria conferencia de prensa de la que participó también el ministro de Cultura de la Ciudad, Enrique Avogradro.

"Hacemos relevamientos todos los años, por diferentes cuestiones. Al tener cien salas de diferentes magnitudes, tamaños, y en diferentes zonas, nos permite alcanzar un promedio de todo tipo de valor, de ventas de entras, de costos y de tarifas", expresó a Infonews Liliana Weimer.

foto: ARTEI
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De acuerdo al documento presentado por la Asociación, en los espacios trabajan "más de 25.000 personas, entre actores, actrices, vestuaristas, iluminadores, productores, sonidistas, docentes y muchos más", expresa y agrega: "en nuestro circuito se realizan más de 700 funciones semanales llegando a miles de espectadores. Muchas de nuestras salas hoy no sólo son espacios de producción de obras sino también espacios de trabajo y formación para nuevas generaciones de artistas".

El sector recibe un subsidio que ante la crisis cubre un porcentaje muy bajo de los costos. "Nuestra actividad está protegida y fomentada por ley lo que nos permite acceder a subsidios para el funcionamiento de nuestros espacios. Subsidios que tan sólo cubren entre el 5 y el 30% de nuestros costos de funcionamiento y a través de los cuales nos comprometemos a brindar una contraprestación que favorece el desarrollo de la actividad teatral", dice el documento.

Por su parte, Weimer destaca el rol de Artei desde lo creativo. "Tenemos que cumplir un rol que es el de alentar y fomentar producciones de teatro que también toman un poco de riesgo que intentan nuevos lenguajes y estéticas pero el precio de entradas más accesibles que el teatro comercial y una serie de beneficios que debemos darles a la comunidad, por eso estamos protegidos por dos leyes que nos otorgan un subsidio para el funcionamiento anual de la sala", describe.

Al igual que en otras gestiones, los subsidios además de escasos tardan en llegar en tiempo y forma, no se actualizan los presupuestos por lo que el sector pocas veces obtiene ganancias. "Por todas estas cosas, hay que poner plata del bolsillo. La tardanza del Estado es histórica, así como la burocracia, pero con otra situación económica general, podías financiar los tiempos, buscar préstamos, sacar dinero de algún lado. Esto no se puede, por eso, hay cierres parciales de espacios, es decir que dejan de ofrecer algunas funciones para no generar gastos".

El incremento desmedido en la tarifa de los servicios fue otro de los puntos en contra de los teatristas y administradores de salas teatrales ya que el valor de las entradas debido a la crisis económica que atraviesa el país, no puede ser aumento ni aún para cubrir los gastos.

"Denunciamos el grosero aumento de las tarifas de servicios eléctricos que nos arrojan de una manera violenta al cierre de nuestros espacios. En los últimos 2 años el aumento de la tarifa eléctrica fue del 300% y el aumento del valor de las entradas no logró superar el 25%".

En ese sentido, Weimer opina "desde que empezó el primer tarifazo lo venimos resistiendo. Hemos hecho un montón de gestiones, de acciones, intervenciones artísticas, el apagón cultural. Lo que pasa es que transforma en un costo que se tornó imposible de pagar o tenés que elegir entre pagar la luz o pagar otra cosa. Los espacios en general, se alquilan y eso incide en que preferís o no hacer una función, que dudás en tener el espacio abierto ese día si una obra está atrayendo el público o el público no responde por la misma crisis. Entonces, terminás poniendo dinero para sostener la obra y para cubrir los gastos de luz que en los teatro son grandes porque dependemos mucho de luminarias especiales.

De la conferencia también participó el ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires quien se había comunicado previamente con Artei para anunciar que destinaría una partida presupuestaria. “Con el ministro hemos dialogado más de una vez, de ese lado hay escucha. En este caso, fue a la conferencia, escuchó y se fue. Creo que la ayuda es para los servicios”, opinó la presidenta de Artei.

“El movimiento el teatro independiente tomó en los últimos años mucho vigor y mucha presencia. Esto alertó también al sector político opositor que se interesó en articular y actualizar algunas cosas. Sin embargo, no quiero dejar de destacar que hay leyes que fueron fundamentales en el crecimiento del sector. Queremos trabajar en más leyes para que no dependamos de ningún gobierno”, agregó.

El teatro independiente sufrió durante la crisis del 2001. De aquel momento, hubo un fortalecimiento en el sector y también un gran crecimiento a nivel creativo. “Después de esa crisis, empezaron a surgir un montón de salas. Con respecto a lo cultural no tengo en claro si esta crisis va a producir las mismas consecuencias, que es una gran cantidad de obras, veo mucho desgaste y gente que se va retirando, gente que no va haciendo más nada, y chicos que se van del país”, resaltó.

Documento completo de la Asociación Argentina de Teatro Independiente

ARTEI, organización que nuclea a 100 salas de teatro independiente de CABA, expone la cantidad de circunstancias que, en su conjunto, afectan de forma simultánea el desenvolvimiento de nuestra actividad y los principales motivos por los que llegamos a esta situación límite. Hoy nos encontramos, como gran parte de la Cultura Independiente de esta ciudad, en estado crítico. En nuestros espacios trabajamos más de 25.000 personas, entre actores, actrices, vestuaristas, iluminadores, productores, sonidistas, docentes y muchos más. En nuestro circuito se realizan más de 700 funciones semanales llegando a miles de espectadores. Muchas de nuestras salas hoy no sólo son espacios de producción de obras sino también espacios de trabajo y formación para nuevas generaciones de artistas. Somos parte de un movimiento de gran envergadura y reconocimiento tanto en nuestro país como en el exterior.

Es importante destacar que nuestra actividad está protegida y fomentada por ley lo que nos permite acceder a subsidios para el funcionamiento de nuestros espacios. Subsidios que tan solo cubren entre el 5 y el 30% de nuestros costos de funcionamiento y a través de los cuales nos comprometemos a brindar una contraprestación que favorece el desarrollo de la actividad teatral.

Como consecuencia de la grave situación económica que atraviesa el país, el valor promedio de nuestras entradas no logra superar los $200 (cuando para la subsistencia y mantenimiento de las salas queda menos del 30% de ese monto). Esta circunstancia, sumada a las otras que se denuncian en este documento, ha tornado inviable el desarrollo de la actividad en nuestros teatros.

El cierre y la desaparición de nuestros espacios no solo generaría una mayor cantidad de desocupados sino también una pérdida en el debate y la pluralidad cultural afectando a toda la comunidad teatral en su conjunto.

Los espacios hemos disminuido la cantidad de funciones, cursos y ensayos, por lo que estamos funcionando de hecho con cierres parciales. Defendemos nuestra existencia porque en ella se aloja la posibilidad de que el acto creativo NO quede reducido meramente al rédito económico.

Defendemos nuestra existencia porque formar parte de la escena independiente es una elección de trabajo autogestionado, de creación colectiva y de cómo vivir el teatro. Es el Estado quien tiene el deber de proteger, acompañar y fomentar nuestra actividad y nuestros espacios. Nuestros institutos fueron creados para eso y sus leyes están vigentes. ¡Exigimos su cumplimiento! Denunciamos la constante disminución en el presupuesto de Proteatro en términos reales provocando un desfinanciamiento del instituto que redunda negativamente en el otorgamiento de subsidios a la actividad y en el cumplimiento efectivo de su función.

Denunciamos el atraso sufrido en los pagos de los subsidios del año 2018 del INT debido a su crisis institucional y por la cual no se pudo ejecutar el total de su presupuesto.

Denunciamos la falta de pago de las prestaciones que las salas han brindado y brindan a distintos organismos del Estado para la realización de Festivales como el FIBA.

Exigimos (como lo venimos pidiendo desde hace años) el pago en tiempo y forma de los subsidios de los distintos institutos antes mencionados.

Denunciamos el grosero aumento de las tarifas de servicios eléctricos que nos arrojan de una manera violenta al cierre de nuestros espacios. 

En los últimos 2 años el aumento de la tarifa eléctrica fue del 300% y el aumento del valor de las entradas no logró superar el 25%.

Responsabilizamos al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y al Gobierno Nacional por la situación de emergencia y precariedad que estamos viviendo todos los que trabajamos en el Teatro Independiente y por poner en riesgo todo el aporte que nuestro sector realiza al desarrollo económico, social y comunitario y a la cultura independiente de nuestra ciudad.

Expresamos la necesidad de poner un freno y hacemos llegar nuestro reclamo a las autoridades gubernamentales que tienen el deber de sostener políticas culturales que fomenten, protejan y mantengan la relevancia que tiene el sector teatral independiente como patrimonio cultural de la Ciudad de Buenos Aires y el país en su conjunto.

#EL TEATRO INDEPENDIENTE DICE BASTA

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