Leandro Martín Fuentes, mejor conocido como “Lolo”, será sin dudas recordado en la música argentina por la frase que creó su amigo y cantante de Miranda!, Alejandro Sergi, en la canción “Don”. “Es un solo, es la guitarra de Lolo”, daba pie el cantante para que el Guitar Hero se luciera con un punteo que dio la vuelta al continente y llevó al grupo a compartir escenario con artistas de la talla de Robbie Williams, Ricky Martin y Katie Perry, entre muchos otros.

Al llegar a la puerta del departamento de Lolo, se oye a la lejanía el sonido de una guitarra punteando, exagerado y agudo. La que abre la puerta es Teresa, el ama de llaves de la casa, y entonces las guitarras cesan y el músico aparece. “Tere es como mi madre postiza”, cuenta el músico, y dice que justo estaba probando un nuevo pedal de distorsión. Lolo se mueve muy rápido, con mucha energía y muy buena predisposición. Invita a tomar agua de filtro, que promete que es “totalmente distinta” a la que sale directamente de la canilla, y se dispone a contar sus mil y un peripecias vividas a bordo de Miranda!, uno de los últimos grupos que pateó el tablero en la escena musical argentina con una propuesta que mezclaba música electrónica, melodramas del pop de los 80 y jugueteos en escena al mejor estilo Pimpinela.

Fotografìa: Despensa de Fotos 

“Al crear Miranda!, yo me estaba enfrentando al Bullying (violencia juvenil) de mi adolescencia, de mi barrio, lo que sufrí yo. Por la calle me gritaban ‘puto, usás bermudas, andás en skate’, y cuando comenzamos a tener éxito, esos mismos que me discriminaban me pedían skates, y yo les decía ‘no, sólo tengo de puto’. Fue como una venganza”, cuenta Lolo con una verborragia que será su marca registrada a lo largo de toda la entrevista.

INFOnews: ¿Cómo explicás el fenómeno Miranda!?

Lolo Fuentes: Si bien el grupo tuvo una carrera muy meteórica, pasamos por todas las etapas que debe pasar una banda. En los comienzos repartíamos demos en recitales ajenos, hablábamos con todo el mundo para tocar, muy a pulmón. Cuando armamos Miranda! con Ale (Sergi, cantante de la banda), la idea era salir a perder; no teníamos nada, por ende no podíamos perder nada. Pero era una propuesta muy jugada para la época. Aún la sociedad no aceptaba lo diferente, y Miranda! invitaba a todos los diferentes y excluidos, los integraba. La sociedad es muy machista, el gay, el gordo, el feo, todos quedan a un lado. Nosotros aceptamos a todos los discriminados y los invitamos a formar parte de esto. Por suerte la sociedad fue cambiando, hubo un destape interesante.

IN: Y luego de unos cuantos años después, esos “diferentes” aún están con ustedes.

LF: Sí, cumplimos once años ya, y seguimos teniendo éxito. El cumple de Miranda! es especial para mí porque también cumplo años yo. Básicamente nos juntamos para esa fecha, un 27 de julio, el 27 del 7. Yo creo mucho en los números, para mí el 7 es el número de la verdad, es un número bendito. Más allá del ego, creo que de algún modo hubo una magia. Esa fecha nací yo y también la banda. Pronto le voy a hacer la carta astral a Miranda!.

IN: Cuando surgió el grupo, fue como algo así como “¿Y estos de dónde salieron?”.

LF: Sí, tocábamos en todos lados, lookeados, y cuando nos cargaban yo me ponía firme, los encaraba y decía‘¿qué pasa, loco?’, porque en realidad era como un desafío a nosotros mismos, ridiculizarnos. Pero yo siempre creí en las canciones, siempre supe que había algo que estaba buenísimo, y nos bancamos la que viniera.

IN: Con el disco "Sin Restricciones", Miranda! Alcanzó el éxito masivo; ¿Cómo viviste vos el éxito del hit “Don”?

LF: Hasta el suceso de “la guitarra de Lolo”, yo simplemente era un guitarrista mediocre, sólo acompañaba las canciones que hacía Ale, no me quería lucir. Pero cuando salió esa canción explotó todo, pero todo. Me paraban por la calle, no podía ni caminar, sentía “soy lo más”. Explotó el grupo y yo también. Tuve una etapa de excesos que casi me lleva a dejar la banda, los chicos llegaron a pensar en echarme. Era una locura, me puse insoportable y no paraba de mandarme cagadas. Estuve muy mal durante tres años, al límite, no podía con mi vida. Pero creo que fue para paliar tanta felicidad, nadie zafa de eso, te pone en juego el ego estar tan expuesto.

IN: ¿Cómo hiciste para alejarte de esa mala vida y empezar de nuevo?

LF: Con ayuda de la banda y de ponerme las pilas solo, me limpié de todo. Me fui a Villa Gesell, viajé a Brasil, fui a Córdoba, viajaba para recuperarme y alejarme de todo. Fue una etapa de colapso, tanto familiar como de la banda, todo estaba muy mal, para atrás. Me puse las pilas y pude salir de toda esa oscuridad. Era un monstruo, estaba gordo, en soledad, me quedaba encerrado en casa y no salía, fue espantoso. Empecé a estudiar canto, a meditar, hice yoga, bajé un poco y aprendí a estar tranquilo. Y ahora estoy bárbaro, con mucha energía.

Más allá del éxito y el reconocimiento conseguido como guitarrista, Lolo dice que nunca se le cruzó por la cabeza comenzar una carrera solista, aunque confiesa que recibió varias arengas al respecto. “Mi amor está puesto todo en Miranda!, y la verdad es que me parecería una traición hacer algo sin los chicos, tengo ese tipo de códigos. Yo siempre compuse canciones, tengo mis temas, pero nunca se me ocurrió lanzarme solo. Ahora que la banda está como en un tiempo muerto porque Ale y Juliana (Gattas) están en la tele, me puse a componer, a rescatar viejos temas, quizá toque algún día en un lugar chiquito, pero para divertirme nada más”, sostiene el artista.


 

IN: Hace poco debutaste en el terreno de la actuación.

LF: Sí, trabajé en una película que se llama Olympia, del director Leo Damario; el film narra la vida de una joven actriz porno. Trabajan Mercedes Morán, Edda Bustamante y Mecha Iñigo. Para el papel me preparé con una coach muy rigurosa, me tenía cortito. Estoy estudiando teatro, y la verdad es que me encanta, me motiva mucho. En diciembre voy a filmar otra película, con Juanita Viale, Leticia Brédice y Micaela Breque, entre otros actores.

Es el momento de la sesión de fotos, y el excéntrico guitarrista se muestra misterioso por primera vez en la entrevista: Lolo se tapa la cara como un pañuelo, al mejor estilo bandolero o integrante del ejército Zapatista, y toma su guitarra como si de un rifle se tratara. De fondo, Teresa ordena todo lo que el músico va dejando tirado por los rincones de la casa, llena de juguetes, cuadros y, claro, guitarras. Lolo aprovecha y cuenta que está dando clases de guitarra a chicos de todas las edades. “Me encanta enseñar, comunicarme con ellos de ese modo. Si estudian y aprenden las lecciones, como premio les dejo tocar la guitarra que uso en vivo, la verdadera guitarra de Lolo”, cuenta con fruición el músico.

“Cuando salió ‘Don’, explotó el grupo, y yo también. Tuve una etapa de excesos que casi me deja fuera de la banda”.

IN: Después de tanta exposición, de tanta fama, ¿Cómo se hace para no perder la impronta Indie, para mantener los pies sobre la tierra?

LF: Lo hago a través del humor. Ahora me tomo todo con mucha tranquilidad, estoy cerca de la gente a través de las redes sociales, tengo Twitter y Facebook. Los uso mucho, contesto los mensajes que me dejan los seguidores, tiro buena onda, si me piden consejos se los doy. No me creo esa cosa de la estrella inalcanzable, porque al fin y al cabo la gente me está dando de comer. No me siento importante porque me reconozcan en la calle y me paren para pedirme fotos y autógrafos. A través de las redes sociales conocí mucha gente copada, músicos que vinieron a casa a tocar la guitarra, a merendar, está bueno ese contacto, que no quede sólo en lo virtual. Conocí músicos. Soy muy honesto con los fans. Estoy haciendo lo que me hubiese gustado que hicieran conmigo.

La entrevista se acaba y Lolo aprovecha para tocar algunas canciones inéditas suyas, y luego invita a pasar a la cocina para mostrar cómo funciona el filtro que saca “lo malo que trae el agua de la canilla”. Teresa lo mira como a un hijo, y el artista le agradece ante cada intervención. “Soy el padrino del hijo de Tere, es un encanto. Tiene siete años, otra vez el número siete presente en mi vida”, da cuenta Lolo, orgulloso de su misticismo y de su mundo de rockstar.