Detrás de cada banda de rock hay una anécdota, un rumor, una leyenda que explica eligieron llamarse así. Un actor, una serie de culto, un aviso en la calle, una línea en un poema pueden ser el disparador del nombre que quizá por décadas se repetirá en las radios, televisores, posters, mochilas y remeras. En INFOnews te contamos esa historia que explica el origen de esos nombres.

Los Abuelos de la Nada
Este es uno de los pocos casos en la historia del rock en que la banda ya tenía nombre desde antes de formarse. Cuenta la historia que Miguel Abuelo acompañó a su amigo Pipo Lernoud a la productora discográfica CBS y el productor, en ese entonces Ben Molar, le preguntó si tenía una banda. Sin titubear Miguel dijo que sí. Mientras tanto rastreó en su cerebro y lo primero que le saltó fue una frase que dice un personaje de “El banquete de Severo Arcángelo” de Leopoldo Marechal: “Padre de los piojos, abuelo de la nada”. Desde ese día Abuelo se dedicó a conseguir a los músicos para empezar a transitar un camino de rock. Habían nacido “Los Abuelos de la Nada”

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Sui Generis
El mismo Charly Garcia ha contado que tomó el nombre de la revista cordobesa Hortensia, que salía en los ’70. Ademas en esa misma revista aparecía una historieta dibujada por Crist titulada “Garcia y la máquina de hacer pájaros”.

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota
Existen casi tantas versiones como fanáticos de los Redondos. Se dice que el personaje lo tomaron del recorte de una revista donde una cocinera llamada Patricia Rey daba la receta para preparar redonditos de ricota. Se sabe que en los primeros tiempos del grupo un amigo, Sergio “Mufercho” Martínez, cocinaba y luego repartía en los shows unos bocaditos rellenos con ricota. Se conoce que la primera vez que se llamaron así fue en Salta, cuando era necesario ponerle un nombre para los afiches. Una buena justificación la dio el propio Indio Solari, a quien en los primeros años muchos identificaban con Patricio Rey: “Le pusimos este nombre a la banda para cargar en la espalda de alguien todos los quilombos que tiene ser una estrella de rocanrol. Encontramos en Patricio a alguien que puede soportar del circo rockero todo lo que a nosotros no nos interesa, lo que consideramos como no gratificante. Tenemos a alguien a quien enviarle toda esa pelota, y que la cargue él, pobrecito, si quiere ser Patricio Rey”.

Sumo
Debutaron en febrero de 1982, en un pub de El Palomar -partido de Tres de Febrero- llamado Caroline’s. Todavía no tenían nombre y no lo encontraban. Así que un día decidieron encerrarse en un departamento con un diccionario, una buena provisión de alcohol y estupefacientes, y no salir hasta haberlo encontrado. Cada uno de los cinco integrantes originales (Luca Prodán, la baterista británica Stephanie Nuttal, Germán Daffunchio, Alejandro Sokol y el manager Timmy Mac Kern) eligió un nombre. Democráticamente, se votó por el mejor. Ganó Sumo, la lucha japonesa pero también algo supremo, altísimo, que no tiene superior.

Los Fabulosos Cadillacs
Empezaron como Cadillacs 57, hasta que en un pub de mala muerte un presentador los anunció como “Los fabulosossssss… ¡Cadillacs!”. El nombre gustó y quedó.

Soda Stereo
Alguna vez contaron que Gustavo Cerati tomaba mucha soda durante los ensayos, motivo por el cual, en el garage de Belgrano donde ensayaban, siempre tenían un par de sifones Drago. Fue así que los amigos que los visitaban, bromeando les decían los Soda Stereo, sin querer ese nombre quedó para la banda.

Los Enanitos Verdes
La anécdota la contó Felipe Staiti, uno de los integrantes originales del trío: “Corría el año 1979 y una familia de turistas, mientras visitaba en Mendoza el Puente del Inca, se tomó una fotografía. Al revelarla aparecieron unos enanitos verdes en ronda, que nadie había visto al momento de sacar la foto. Este hecho, se convirtió en un boom periodístico, e inclusive dicen algunos que la fotografía llegó hasta la NASA para comprobar su autenticidad. Leyenda o realidad, un amigo que era periodista de una revista nos hizo una nota y nos bautizó Los Enanitos Verdes de Puente del Inca. Nos quedamos con la mitad del nombre, pero bien podríamos habernos llamado Puente del Inca...”.

Divididos y Las Pelotas
Sabido es que de los restos Sumo nacieron Divididos (Mollo y Arnedo) y Las Pelotas (Daffunchio, Sokol y Troglio). Cuenta la historia que el nombre de estas bandas surgió de un reportaje de Tom Lupo a Luca. El periodista le preguntó si veía en un futuro a los miembros de Sumo divididos, a lo que el cantante respondió: “¿Sumo, divididos? ¡Las pelotas!”.


Babasónicos
Tomaron su nombre de un juego de palabras entre el gurú Sai Baba y la serie de dibujos animados de los ‘60 Los Supersónicos.

Bersuit Vergarabat
Según quien fuera el cantante hasta hace unos años, Gustavo Cordera, “desde el comienzo decidimos que no queríamos que el nombre del grupo determinara en ningún modo nuestra música y tomamos la decisión libertaria de ponernos un nombre sin ningún significado. Las palabras Bersuit Vergarabat significan para nosotros la libertad de hacer lo que queramos sin condicionamiento alguno”.

Vilma Palma e Vampiros
Los rosarinos de “Auto rojo” con el Pájaro Gómez a la cabeza deben su nombre a una pintada hecha con aerosol sobre la puerta de una fábrica cerrada que decía “Vilma Palma e hijos, vampiros de los trabajadores”.

La 25
Se cuenta que el nombre se originó a raíz de una remera con un 25 estampado, que supuestamente había usado Mick Jagger y que los músicos se peleaban por vestir en los shows. Así comenzaron a ser conocidos como “Los pibes de la 25”.

La Mancha de Rolando
Una tintorería ubicada en Berazategui donde, durante años, Pappo llevó a limpiar sus camperas de cuero. El mismo Carpo se la recomendó al entonces jovencito Manuel Quieto, líder de una de las principales bandas de rock barrial.

Massacre
Originalmente se llamaban Massacre Palestina, apelativo que tuvieron que abandonar cuando la voladura de la AMIA tornó el nombre más que polémico.

Los Siete Delfines
Si se unen las iniciales mayúsculas es fácil darse cuenta a qué se debe el nombre.