Por Alicia Dujovne Ortiz
Periodista y escritora. Autora de “María Elena Walsh” (1982, editorial Jucar)

Mis primeras impresiones de María Elena fueron las de todo argentino con hijos en los años sesenta: mi hija creció oyéndola y cantando sus canciones. Y en esos años todos tuvimos la suerte de admirarla cuando se reía de los Ejecutivos que son tan vivos.
Su característica como cantante y poeta era la claridad: una voz muy pura, una musicalidad perfecta. Esas cualidades podrían haberla convertido en una artista un poco fría, sobre todo en un país donde se suele cantar en forma mucho más visceral, pero ella lograba no ser nunca sentimental y siempre conmovedora. Convertía las palabras enjuguetes, las descubría como si las abriera una por una para ver quéhabía adentro.

Y muchas de sus canciones, por no decir todas, han logrado la máxima celebridad posible, que es la de haber quedado en lamemoria de un país aun cuando con el paso del tiempo se olvide sunombre: creo que "Como la cigarra" o "La vaca estudiosa" serán recordados por muchas generaciones que nunca la conocieron, pero que conocen esas palabras y las cantan sin saber de quién son.

El libro fue idea suya, o mas bien del editor español de la editorial Jucar; colección Los Juglares, que le propuso escribir su
autobiografía. No la conocía cuando Maria Elena me llamó al diario LaOpinión, donde yo todavía trabajaba, me citó en su casa y me dijo:"Soy incapaz de escribir sobre mí misma porque soy tímida, pero me he puesto a analizar qué periodista podría hacerme un largo reportaje y te elegí a vos". Fue muy halagador pero le contesté que yo viajaba a Francia con mi hija un mes más tarde, y que por el momento no pensaba volver (era el año 1978). Ella insistió: "Venite a casa todos los días, charlamos y en un mes hacés el libro". Yo iba a verla cada mañana y a la tarde escribía. Trabajé a destajo y efectivamente el manuscrito quedó listo el día antes de mi partida, aunque lleno de tachaduras. Ella misma lo pasó a máquina y se lo mandó al editor.

Durante nuestras entrevistas hubo momentos tensos. Ella seleccionaba la información que me iba dando, lo cual en la Argentina
de ese momento se comprende muy bien, pero eso hacía que se mantuviera alerta y vigilante y que no pudiera ser nunca del todo franca. Muchos de mis entrevistados lo han sido por completo, pidiéndome no escribir sobre ciertas cosas y confiando en mi discreción, mientras que ella no terminaba de abrirse, al contrario, yo tenía que avanzar con pies de plomo temiendo molestarla. Era frágil y tierna detrás de su caparazón,cuando le parecía que yo me extralimitaba los ojos celestes se le congelaban y parecían negros. Eso creaba una atmósfera difícil, era encantadora conmigo pero evitaba los temas íntimos como si fueran
terreno minado. Sin embargo, su inteligencia y su frescura se sobrepusieron a esas zonas de sombra, y creo que el libro hecho a toda velocidad y a dos manos no quedó mal. Cuando me enteré de que, tantos años después, Maria Elena había escrito su autobiografía sin esquivar lo mismo de lo que antes no se podía hablar, vale decir la homosexualidad, me alegré por ella y por el país.