El argentino que sufrió el terremoto en Colombia y que busca sobrevivientes entre los escombros
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El argentino que sufrió el terremoto en Colombia y que busca sobrevivientes entre los escombros

Nico Galfrascoli nació y creció en Saavedra, hincha de Platense, pero hace una década eligió Pereira como su lugar en el mundo. Sonidista, productor de cine y co fundador de un proyecto audiovisual comunitario, construyó en Colombia una vida junto a la cineasta y fotógrafa Ingrid Bonilla Rodríguez. El terremoto del 10 de agosto cambió todo: quedaron sin ingresos, con tratamientos médicos suspendidos, animales heridos y una casa dañada. Mientras intenta sostener su propia vida, Nico integra una brigada de sonidistas que participa de las búsquedas y rescates entre los escombros. Esta es una historia mínima dentro de una tragedia enorme.

De Saavedra a Pereira: diez años construyendo una vida lejos de casa

Nico Galfrascoli tiene 45 años. Nació y creció en Saavedra, en la Ciudad de Buenos Aires, y hace diez años tomó una decisión que cambiaría para siempre su vida: mudarse a Pereira, en el departamento colombiano de Risaralda.

En Argentina había desarrollado una extensa trayectoria vinculada a la música y la cultura. Durante una década trabajó en la industria del rock como productor, manager, jefe de prensa, organizador de conciertos y encargado de merchandising. Trabajó junto a artistas y proyectos como Cienfuegos, Día D, Mimi Maura, Fiesta Clandestina, Erica García, Culebra & Thee Evolution Surf, Abisal, La Bufona y Gigio González, entre otros. También fue baterista de El Coche Negro y productor de radio.

Colombia terminó convirtiéndose en su casa.

“Hace diez años que vivo en Pereira. Vine desde Saavedra y acá construí mi vida. Trabajo como sonidista y productor de cine y, junto a Ingrid, armamos Montañera Films. Nuestra idea siempre fue hacer cine regional y también llevar herramientas audiovisuales a comunidades rurales.”

Ingrid Bonilla Rodríguez es cineasta y fotógrafa pereirana. Junto a Nico fundó Montañera Films, una entidad sin ánimo de lucro dedicada a producir cine regional independiente con proyección internacional.

Pero el proyecto tiene una dimensión que excede la producción cinematográfica.

Desde hace seis años, ambos desarrollan una línea de formación audiovisual en comunidades rurales, donde ofrecen talleres gratuitos de cine. La idea es acercar herramientas de creación y producción audiovisual a comunidades que habitualmente quedan alejadas de ese tipo de espacios.

La vida que construyeron en Pereira, entonces, no fue solamente una mudanza.

Fue un proyecto.

Una profesión.

Una pareja.

Una comunidad.

Una casa.

Un calamar a 6.000 kilómetros de Saavedra

Hay algo que Nico nunca dejó atrás.

Platense.

La distancia no modificó una pertenencia que viene desde su infancia en Saavedra. A unos 6.000 kilómetros del club, Nico siguió siendo calamar y su particular historia como hincha llegó este año a Relatos de Gambeta, un medio colombiano que contó su vínculo con el club en un video que superó las 20.000 reproducciones.

En 2026, además, acompañó al equipo de Platense durante su visita a Bogotá por la Copa Libertadores, colaborando en la logística y la transmisión.

Su identidad argentina viajó con él.

“Yo soy de Saavedra y soy calamar desde siempre. Aunque esté viviendo a 6.000 kilómetros, sigo a Platense. Este año pude acompañar al equipo cuando vino a Bogotá por la Copa Libertadores y colaboré con la logística y la transmisión.”

Es una parte pequeña de su historia, pero dice mucho de quién es Nico: alguien que armó una nueva vida lejos de Buenos Aires sin dejar de sentirse ligado al lugar donde creció.

El terremoto que cambió todo

El 10 de agosto, un terremoto de magnitud 7,4 sacudió el occidente de Colombia. El epicentro estuvo ubicado cerca de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, y el movimiento provocó una emergencia de enormes dimensiones, con Pereira y distintas localidades del Eje Cafetero entre las zonas afectadas.

Durante los días posteriores, los equipos de emergencia trabajaron contra reloj mientras los balances de víctimas aumentaban y miles de personas intentaban encontrar a familiares, reconstruir sus viviendas y recuperar algo de normalidad.

Para Nico e Ingrid, la tragedia también llegó a su propia casa.

“El terremoto nos cambió completamente la vida. Nosotros quedamos afectados, aunque nuestra casa sigue en pie. Lo que pasó después fue que nos quedamos sin trabajo y sin ingresos, porque toda nuestra actividad quedó paralizada.”

La vivienda permaneció en pie, pero sufrió daños. Y el golpe más difícil de reparar no fue solamente edilicio.

La actividad de la que vivían quedó prácticamente detenida.

Los rodajes, los proyectos audiovisuales, los trabajos de sonido y las actividades culturales desaparecieron de un día para otro.

Para una pareja que trabaja en la producción independiente, quedarse sin trabajo significa quedarse sin ingresos.

Y para Nico, además, existe un problema particularmente delicado.

Un tratamiento médico suspendido

Nico es paciente renal y hepático. Su situación médica requiere continuidad y seguimiento, pero la pérdida de ingresos hizo que no pudiera sostener los costos de su cobertura sanitaria.

“Yo soy paciente renal y hepático y tengo un tratamiento que tuve que suspender. Al quedarnos sin ingresos tampoco podemos sostener el sistema de salud o el seguro médico. En Colombia la EPS es obligatoria y hay que pagarla.”

La emergencia no afecta solamente a la pareja.

En su vivienda también vive una persona adulta mayor que se encuentra bajo tratamiento médico. A eso se suma otra urgencia que, en medio de una catástrofe, puede parecer menor pero que para una familia deja de serlo: dos animales resultaron heridos y necesitan atención veterinaria.

“Además vivimos con una persona adulta mayor que también está bajo tratamiento médico. Tenemos dos animalitos que quedaron heridos y necesitan atención veterinaria. Son cosas que, en una situación normal, uno puede afrontar; después de un terremoto y sin trabajo, se vuelven imposibles.”

La tragedia, de esa manera, dejó de ser una noticia que se veía desde lejos.

Se convirtió en la suma de necesidades concretas: medicamentos, atención médica, veterinaria, alimentos, reparaciones y gastos cotidianos.

Del sonido del cine al silencio de los escombros

Hay una particular paradoja en la historia de Nico.

Durante años, su trabajo fue escuchar.

Es sonidista.

El sonido fue su oficio en el cine, la música y las transmisiones. Pero después del terremoto, esa misma profesión pasó a tener otro propósito.

Nico integra actualmente una brigada de sonidistas que colabora con las tareas de búsqueda y rescate de personas entre los escombros, además de brindar asistencia a comunidades damnificadas.

“Ahora estamos formando parte de una brigada de sonidistas que está apoyando las búsquedas y los rescates de personas entre los escombros. También estamos ayudando a la comunidad damnificada.”

La escena resume buena parte de esta historia.

Mientras su propia casa necesita reparaciones, mientras su trabajo desapareció y mientras tiene tratamientos médicos que necesita retomar, Nico sale a ayudar a quienes están en una situación todavía más desesperante.

Su oficio, aquel que durante años utilizó para hacer películas y trabajar en producciones audiovisuales, hoy está puesto al servicio de la emergencia.

Una historia mínima dentro de una tragedia enorme

El terremoto dejó una tragedia de dimensiones enormes. Las cifras nacionales hablan de cientos de víctimas, desaparecidos, heridos y miles de personas afectadas.

Pero detrás de esos números existen historias particulares.

La de Nico es una de ellas.

No es la historia de alguien que llegó a Colombia por unos días y quedó atrapado por una catástrofe.

Es la historia de un argentino que hace diez años eligió Pereira para vivir, que allí construyó su profesión, su pareja, sus proyectos culturales y su hogar.

Un hombre de Saavedra que siguió siendo hincha de Platense a miles de kilómetros de distancia.

Un trabajador de la cultura que durante seis años participó de talleres gratuitos de cine en comunidades rurales.

Y ahora, en medio de una tragedia que también lo golpeó a él, participa de una brigada que busca ayudar a encontrar sobrevivientes.

Pero mientras ayuda a otros, Nico necesita ayuda para sostener su propia vida.

“También necesitamos que nos ayuden a nosotros”

La situación de la familia requiere afrontar tratamientos médicos y veterinarios, alimentos, reparaciones en la vivienda y necesidades básicas que quedaron descubiertas después de la pérdida de ingresos.

Por eso decidieron hacer público su caso y pedir colaboración.

“Aceptamos cualquier apoyo que nos permita ir cubriendo los gastos y los tratamientos médicos y veterinarios, reparar las roturas que tuvo nuestra casa por el terremoto y conseguir víveres y alimento para perros y gatos.”

La frase resume una situación que puede entenderse mejor cuando se la mira desde lo cotidiano.

La casa sigue en pie.

Pero la vida que había dentro quedó profundamente alterada.

“Nuestra casa está en pie, pero nuestra vida quedó muy golpeada. Nosotros seguimos ayudando donde podemos, pero también necesitamos que nos ayuden a nosotros.”

Nico llegó a Pereira desde Saavedra hace diez años buscando una vida nueva.

La encontró.

La construyó.

Y ahora intenta sostenerla mientras, alrededor suyo, una ciudad entera busca reconstruirse.

Quienes quieran acompañarlo pueden hacerlo mediante los siguientes medios:

Donaciones desde Argentina

Alias: Taina.Zafira.Lucre

PayPal: [email protected]

Global66: @NICGAL1171

Donaciones desde Colombia

Nequi: 3228612433

Más información: WhatsApp +57 322 861 2433
Contacto: Nico Galfrascoli



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