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ChatGPT bajo amenaza: pierde terreno ante dos fuertes competidoras de la iA

La app de OpenAI enfrenta a dos contrincantes que también aspiran a quedarse con el mercado cada día más abultado de la inteligencia artificial generativa.

OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, atraviesa el momento más complejo desde la explosión global de la inteligencia artificial generativa a fines de 2022. Entre enero de 2025 y enero de 2026, su aplicación móvil en Estados Unidos perdió casi 24 puntos de cuota de mercado diario, al caer del entorno del 70% al 46%, un retroceso que encendió todas las alarmas en Silicon Valley. El dato contrasta con la imagen de dominio absoluto que la compañía proyectó en los últimos años y abre interrogantes sobre el futuro del negocio de la IA.

Mientras OpenAI cede terreno, sus principales competidores aceleran a fondo. Gemini, el modelo de Google, pasó del 14,7% al 25,1% de cuota diaria en móviles, y Grok, el proyecto de xAI impulsado por Elon Musk, saltó del 1,6% al 15,2% en apenas doce meses. En el tráfico web ocurre algo similar: ChatGPT creció de 3.800 millones a 5.700 millones de visitas, pero Gemini lo hizo a un ritmo muy superior, del orden del 647%, hasta rozar los 2.000 millones de accesos mensuales.

?En ese contexto, el liderazgo de OpenAI sigue siendo real, pero ya no es incuestionable. Google se concentra alrededor del 20% del mercado de modelos fundamentales y subiendo, apoyado en su ecosistema de buscador, YouTube, Android y Chrome, mientras Meta avanza con Llama y otros actores emergentes, como DeepSeek, demuestra que es posible acercarse al rendimiento de los modelos más avanzados con menos recursos. Detrás de la foto de cuota de mercado se esconde, en realidad, una pelea más profunda por quién marcará las reglas de la próxima década tecnológica.

La ventaja de Google

Para los analistas, la gran ventaja de Google es que no necesita que Gemini sea rentable de inmediato. El gigante puede darse el lujo de sostener precios bajos, asumir pérdidas y experimentar con la integración de la IA en productos ya masivos, como el buscador potenciado por modelos generativos, sin poner en riesgo su marca. OpenAI, en cambio, depende de que ChatGPT y su oferta de modelos paguen una cuenta de infraestructura creciente, con compromisos multimillonarios en cómputo y acuerdos de suministro en la nube.

La respuesta de OpenAI a esta presión ha sido entrar en una fase de diversificación agresiva. La compañía ya no se conforme con proporcionar modelos a terceros, sino que busca controlar más capas de la cadena, desde el hardware hasta las aplicaciones de consumo y los servicios empresariales. En paralelo, último lanzamiento de un nuevo esquema comercial que combina suscripciones, API, servicios de computación y, por primera vez, publicidad dentro de ChatGPT.

Ese giro tiene impacto directo en los usuarios argentinos, donde el uso personal de IA generativa se ubica ya en niveles comparables a los de economías avanzadas. OpenAI prepara la llegada de ChatGPT Go, una suscripción global de bajo costo, que convivirá con un plan gratuito financiado con anuncios contextuales durante las conversaciones, mientras los planes pagos Plus, Pro, Business y Enterprise se mantendrán sin publicidad. La apuesta apunta a sostener el crecimiento en mercados masivos sin perder competitividad frente a alternativas como Gemini o los modelos abiertos que empiezan a incorporar empresas locales.



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