La tensión que se respiraba en el conurbano finalmente estalló. La reciente maniobra de Leila Gianni en el Concejo Deliberante de La Matanza no fue solo una movida local y en pos de la estelaridad de la ex fanática massista y luego (hasta ahora) mileísta extrema: se trató de la primera señal visible de una crisis profunda en la alianza entre La Libertad Avanza y el PRO en la provincia de Buenos Aires.
El conflicto se materializó con la conformación de un nuevo bloque presidido por Gianni. Para lograrlo, la ex subsecretaria legal de Sandra Pettovello rompió con la bancada oficial de La Libertad Avanza y arrastró a dos concejales del PRO que responden directamente a Cristian Ritondo, hoy alejado de su hasta muy poco compañero de fechorías partidarias y actual ministro del Interior, Diego Santilli.
El dato político que alarma a Santilli y sus huestes es la subordinación: los dos ediles del riñón de Ritondo aceptaron que sea la camaleónica Gianni quien lleve la voz cantante y presida el espacio. Esta alianza entre el "ritondismo" y los heridos de LLA se lee como un mensaje hacia el interior del partido amarillo: Santilli no controla ni representa al PRO bonaerense.
Si bien la lectura macro es la interna partidaria, la motivación inmediata de la ruptura fue la supervivencia política. Un reciente cambio en el reglamento interno del Concejo estableció que, para tener uso de la palabra en las sesiones, es requisito indispensable ser presidente de bloque.
Bajo la estructura anterior, y dada su pésima relación con el armador Sebastián Pareja —quien se referencia en Lorena Ramos, titular del bloque libertario en el distrito—, Gianni estaba "condenada a la nada". Sin la posibilidad de hablar, su visibilidad era nula. La creación del nuevo espacio le devuelve el micrófono y, con él, la capacidad de daño y construcción.
Propiedad de Ritondo
Públicamente, Cristian Ritondo se desmarcó de la maniobra, desmintiendo una intervención directa en el episodio. Sin embargo, los hechos sugieren una venia tácita. El jefe de la bancada del PRO en Diputados reconoció que uno de los concejales involucrados, Hernán Finocchiaro —hermano de Alejandro Finocchiaro, lugarteniente de Ritondo en la Cámara Baja—, le anticipó la jugada. La respuesta de Ritondo fue dar "libertad de acción", un eufemismo político que, en este contexto, funcionó como luz verde para avanzar contra el armado oficialista local.
Leila, Cristian, Diego
La figura de Leila Gianni añade una capa de complejidad y controversia al armado. Su trayectoria en la administración pública es un resumen de la política argentina reciente: pasó por la ANSeS, la Secretaría de Medio Ambiente y el Ministerio de Desarrollo Social durante las gestiones kirchneristas, continuó luego con el macrismo y más tarde otra vez con el peronismo. En 2023, incluso, hizo campaña activa por Sergio Massa.
Su salto al mileísmo la llevó a ocupar un cargo clave en Capital Humano, donde ganó notoriedad mediática por sus poco sutiles campañas en redes y medios (en las que hizo de sus pechos su principal herramienta de marketing) antes de quedar envuelta en una causa por supuestas irregularidades en contratos con un organismo de cooperación internacional. Su aterrizaje como concejal, y ahora como presidenta de bloque, parece ofrecerle una salida política ante ese conflicto judicial. Lo que sigue, sin embargo, va mucho más allá de ella y tiene en el foco a los dos protagonistas centrales de la disputa en la derecha bonaerense: Ritondo y Santilli, enfrentados hasta nuevo avso.