Donald Trump enfrenta el tramo final de la campaña electoral en Estados Unidos con un escenario cada vez más complicado para el Partido Republicano. La caída de su aprobación al 37% y las dificultades que muestran los candidatos conservadores alimentaron el temor a una derrota legislativa que podría dejar a los demócratas con el control de ambas cámaras del Congreso.
A pesar de mantener públicamente un discurso de confianza, el oficialismo observa con preocupación los pronósticos electorales. La posibilidad de perder la Cámara de Representantes aparece como uno de los principales riesgos, mientras que la disputa por el Senado también presenta contiendas ajustadas.
En paralelo, las internas demócratas, las denuncias de presunto fraude y las advertencias sobre una posible disputa judicial después de la votación agregan tensión a una campaña marcada por la polarización política.
Trump cae al 37% de aprobación y los republicanos temen perder el Congreso
El descenso en la popularidad presidencial se convirtió en uno de los principales factores de preocupación para los republicanos de cara a las elecciones.
Según el escenario reflejado en el informe, Trump registra un nivel de aprobación del 37%, una cifra que complica las posibilidades de los candidatos de su partido en diferentes estados.
Steve Bannon, exestratega de la Casa Blanca y una de las figuras más influyentes del movimiento conservador, reconoció las dificultades que enfrenta el oficialismo.
Según sus declaraciones, conservar el control de la Cámara de Representantes requeriría un «milagro», aunque consideró que los republicanos todavía tienen posibilidades de imponerse en el Senado.
Bannon también anticipó que una derrota podría desencadenar una «guerra civil» dentro del Partido Republicano, en referencia a las disputas internas que podrían profundizarse después de los comicios.
Michigan, un territorio clave atravesado por las internas demócratas
Mientras los republicanos enfrentan dificultades electorales, el Partido Demócrata tampoco consigue evitar los conflictos internos.
Uno de los escenarios más complicados se encuentra en Michigan, estado que puede resultar determinante para definir la composición del Senado.
Allí, el candidato demócrata Abdul El-Sayed protagonizó un fuerte enfrentamiento con Haley Stevens, quien había perdido las primarias partidarias.
La disputa comenzó por un anuncio publicitario que cuestionaba la ayuda estadounidense a Israel y que había sido financiado por un comité de acción política de izquierda.
Stevens le pidió a El-Sayed que se distanciara de esa publicidad. Sin embargo, el candidato rechazó el planteo y cuestionó a su rival por lo que consideró una reacción vinculada con su derrota electoral.
El enfrentamiento terminó frustrando una aparición conjunta que buscaba mostrar unidad entre los sectores progresistas y moderados del partido antes de las elecciones.
La controversia podría perjudicar las posibilidades demócratas en un estado donde cada voto puede resultar decisivo.
Trump apunta contra candidatos demócratas y cuestiona su seguridad nacional
El enfrentamiento en Michigan también quedó atravesado por los ataques de Trump y los dirigentes republicanos contra El-Sayed.
El candidato demócrata, que es musulmán, se convirtió en uno de los principales blancos de las críticas del presidente y de sus aliados.
Su rival republicano, Mike Rogers, lo calificó reiteradamente como un supuesto riesgo para la seguridad nacional.
Trump, por su parte, intensificó sus cuestionamientos durante los actos de campaña y utilizó expresiones como «yihadista» para referirse al dirigente.
La controversia volvió a poner en primer plano la polarización política y religiosa que atraviesa la campaña estadounidense.
Las denuncias de fraude electoral también generan tensión en Alaska y California
Otro de los focos de conflicto está en Alaska, donde Trump denunció presuntas irregularidades relacionadas con la candidatura del republicano Dan Sullivan.
El mandatario cuestionó la aparición de un candidato homónimo y sostuvo que los demócratas buscarían aprovechar la confusión para perjudicar al postulante oficialista.
«Es fraude electoral», repitió en distintas intervenciones públicas.
Según el reporte citado por la agencia CBS, el hombre localizado habría salido de su domicilio y la última referencia sobre su paradero correspondía a un vuelo hacia Anchorage.
Las controversias también alcanzaron a California, donde Trump cuestionó al sistema judicial después de que un tribunal federal de apelaciones rechazara un pedido del Departamento de Justicia.
La solicitud buscaba que se apartaran 20.000 papeletas correspondientes a personas que, según la administración, podrían no ser ciudadanos estadounidenses.
Además, otro magistrado emitió una resolución provisional que bloqueó distintas medidas impulsadas por el Gobierno para presionar a funcionarios electorales.
Los demócratas preparan una estrategia judicial ante una posible disputa electoral
La posibilidad de que Trump cuestione el resultado si los republicanos pierden terreno en el Congreso encendió las alarmas en el Partido Demócrata.
El líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, confirmó que trabaja con un equipo de abogados para preparar una estrategia frente a eventuales conflictos posteriores a la votación.
El objetivo es responder ante cualquier intento de obstaculizar la certificación de los resultados o modificar los procedimientos establecidos para validar los sufragios.
Uno de los escenarios que más preocupa a la oposición es que la administración federal intente impedir que determinados estados certifiquen sus resultados electorales.
En Alaska, el Departamento de Justicia ya habría solicitado preventivamente que no se realicen determinados procedimientos si el republicano Dan Sullivan pierde la contienda. El gobernador, por su parte, no descartó impedir el recuento.
Frente a ese panorama, los demócratas decidieron organizar una sala de crisis para el día posterior a las elecciones, con participación de dirigentes y asesores legales.
Trump cerrará su campaña con una promesa económica de cara a los votantes
En el tramo final de la campaña, Trump tiene previsto realizar sus últimos actos en Iowa y Kansas, donde buscará recuperar apoyos y convencer a los indecisos.
El presidente volvió a utilizar las perspectivas económicas como argumento central para movilizar al electorado.
«Si ganan los demócratas, tendrán una depresión económica; si ganamos nosotros, tendrán 5.000 dólares en el bolsillo», afirmó durante sus intervenciones.
La frase resume la estrategia del mandatario para presentar la elección como una disputa entre dos modelos económicos opuestos.
Con la aprobación presidencial en retroceso, internas partidarias y conflictos judiciales en distintos estados, los republicanos llegan a la votación bajo presión. El resultado determinará no solamente el equilibrio de fuerzas en el Congreso, sino también la capacidad política de Trump para sostener su agenda durante el resto de su mandato.