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La nafta en Argentina ya cuesta 35% más que en EE.UU.: superó los $2.000

El litro de nafta en Argentina llegó a USD 1,42, frente a USD 1,05 en Estados Unidos, una diferencia del 35%. En marzo superó los $2.000, con subas acumuladas del 15% desde fines de febrero y un aumento de más del 500% desde que asumió Milei.

Las claves

  • El precio local de los combustibles supera al de Estados Unidos pese a la producción nacional
  • La suba se vincula a la política de trasladar valores internacionales al mercado interno
  • El aumento impacta en toda la cadena productiva y en el consumo diario
  • Los impuestos a los combustibles ganaron peso dentro del precio final
  • Se postergó una actualización impositiva para evitar más presión en los surtidores

La nafta en Argentina supera el precio de Estados Unidos

El precio del litro de nafta en Argentina alcanzó los USD 1,42, mientras que en Estados Unidos se ubica en USD 1,05. Esta diferencia implica que el combustible en el país es un 35% más caro, según un informe del Instituto Argentina Grande.

En términos locales, durante marzo el litro superó los $2.000, consolidando una tendencia de subas sostenidas.

El impacto de los precios internacionales

El aumento de los combustibles está directamente vinculado a la evolución del precio internacional del petróleo, en un contexto atravesado por la guerra en Medio Oriente.

La política oficial de trasladar esos valores al mercado interno implica que el consumidor local absorba los efectos de crisis externas, incluso cuando el recurso se produce en el país.

Fin del “Barril Criollo” y exposición al mercado global

La eliminación del esquema conocido como “Barril Criollo” marcó un cambio en la formación de precios. Este mecanismo funcionaba como amortiguador frente a las variaciones internacionales.

Sin esta herramienta, los precios locales quedaron atados a la volatilidad global, lo que explica parte de la aceleración reciente.

Subas acumuladas y dinámica del “micropricing”

Desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, los combustibles acumulan un incremento del 15%. A su vez, desde la asunción del actual gobierno, el aumento alcanza el 514%, con un crecimiento real del 56,9%.

Este comportamiento se enmarca en la estrategia de “micropricing”, que ajusta los valores de manera frecuente para alinearlos con el precio del barril de petróleo.

Impuestos y peso en el precio final

El impuesto a los combustibles aumentó por encima de la inflación en términos reales. Actualmente, representa cerca del 20% del precio final, duplicando su incidencia respecto a períodos anteriores.

Este incremento impacta directamente en el costo que pagan los consumidores en el surtidor.

Recaudación y gasto en infraestructura

A pesar del aumento en la recaudación, los fondos destinados a infraestructura vial no acompañaron esa suba. Parte de los recursos no se ejecutaron en obras, generando una brecha significativa.

El gasto en rutas alcanzó niveles mínimos en términos reales, lo que se refleja en el deterioro de la red vial.

Medidas para contener subas

El Gobierno decidió postergar hasta mayo la actualización de impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono. La medida busca evitar un traslado inmediato a los precios y contener el impacto en la inflación.

Sin embargo, la dinámica de precios sigue atada a factores externos e internos que presionan sobre el valor final.



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