Resistencia, memoria y 'Vidas imaginarias': una ficción sobre Antonio Di Benedetto
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Resistencia, memoria y "Vidas imaginarias": una ficción sobre Antonio Di Benedetto

Esquivando lugares comunes, el realizador Federico Cardone recorre vida y obra del escritor argentino a través de una actriz que se entrega a una ficción documentada.

Vidas imaginarias
Vidas imaginarias

El cine argentino atraviesa un momento comatoso pero se sigue filmando. Como dice el maestro Raúl Perrone: “No existe el cine independiente, existen los directores independientes”. Pues bien, Federico Carbone, que trabaja en un cine ubicado sobre la calle Antonio di Benedetto, en la ciudad de Mendoza, filmó una ficción sobre el literato nacido en esa provincia argentina. 

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El estreno comercial de Vidas imaginarias, luego de su paso por el Festival Internacional de Cine de las Alturas, en la provincia de Jujuy, se presenta como un acto de empecinada lucidez.

La película, protagonizada por la actriz Malena Garay, es una ficción documentada, o un documental ficcionado, o una autoficción encabezada por una joven que no tenía demasiada conexión con la obra de Di Benedetto pero (o por ello mismo) emprende un viaje iniciático al escritor, que supo transversalizar géneros así como este film recorre estilos en busca de algo de verdad. 

Vidas imaginarias
Vidas imaginarias

La trama sigue los pasos de Vera (Garay), quien se propone la titánica tarea de filmar una película sobre Antonio Di Benedetto. La autoficción dentro de la ficción, una apuesta que asume riesgos y de los cuales el film sale airoso con gracia. El punto de partida no es menor, ya que se trata del primer cuento del autor (de Mundo Animal, 1953), un relato nocturno en un zoológico durante un eclipse, donde parece esconderse la clave cifrada de toda su existencia.

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Cardone hace viajar a su protagonista y con ella viaja él. Al momento de comenzar el rodaje, Garay apenas conocía de forma superficial la obra del autor de Zama y Los suicidas. Sin embargo, a lo largo del relato, la pantalla registra el descubrimiento: la actriz se sumerge en el espeso universo conceptual de Di Benedetto y esa inmersión es también la que se le propone al espectador.

Vidas imaginarias funciona en el marco de un cine argentino desangrado por políticas oficiales de ajuste y bestialización de quienes hacen arte, como un rescate urgente. 

En tiempos donde nadie lee a nadie y donde el discurso de la ultraderecha impone la destrucción de la memoria colectiva y el desfinanciamiento de la cultura, el film de Cardone se planta como eje de resistencia.

El director vive y trabaja en Mendoza, en un cine que, por esas sincronías del destino, está ubicado justamente sobre una calle que lleva el nombre del escritor. Desde ese territorio, el realizador se hace cargo del sostenimiento de la memoria literaria, mendocina y nacional.