Identificaron en Tucumán los restos de un joven de 20 años desaparecido en 1976 durante la última dictadura
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Identificaron en Tucumán los restos de un joven de 20 años desaparecido en 1976 durante la última dictadura

El Equipo Argentino de Antropología Forense logró establecer la identidad de un estudiante universitario detenido ilegalmente en el Pozo de Vargas, identificado como Carlos Medina González. Con este reconocimiento, ya son 122 las personas identificadas en el predio de Tafí Viejo, donde se recuperaron restos de al menos 149 desaparecidos.

El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó en Tucumán los restos de Carlos Medina González, un estudiante universitario de 20 años que había sido desaparecido en abril de 1976, durante los primeros meses de la última dictadura cívico militar eclesiástica. El joven había estado detenido ilegalmente en el centro clandestino conocido como el Pozo de Vargas, ubicado en la zona de Tafí Viejo.

Con esta identificación, ya son 122 las personas cuyos restos fueron restituidos con nombre y apellido en esa fosa clandestina, donde los especialistas determinaron la presencia de al menos 149 individuos.

El hallazgo se inscribe en un prolongado trabajo de investigación forense destinado a identificar a las víctimas cuyos restos fueron depositados en el lugar durante el terrorismo de Estado.

Quién era Carlos Medina González, el joven desaparecido en 1976

Carlos Medina González era un estudiante universitario de 20 años cuando desapareció en abril de 1976, poco después de la llegada al poder del gobierno de facto encabezado por Jorge Rafael Videla.

Según la información difundida por la Agencia Noticias Argentinas, el joven había permanecido detenido ilegalmente en el Pozo de Vargas, uno de los sitios vinculados con la desaparición de personas durante la última dictadura en Tucumán.

En aquel período, la provincia se encontraba bajo el mando del genocida Antonio Domingo Bussi, quien tuvo un papel central en el aparato represivo desplegado en el territorio tucumano.

La identificación de sus restos permitió restituir su identidad después de décadas de desaparición y se suma a los resultados obtenidos por los equipos que trabajan en la recuperación e identificación de víctimas del terrorismo de Estado.

Pozo de Vargas: la fosa clandestina donde recuperaron miles de restos óseos

El Pozo de Vargas está situado en la zona de Tafí Viejo, al noroeste de San Miguel de Tucumán, a unos diez kilómetros del centro de la capital provincial.

De acuerdo con la descripción publicada por el EAAF, se trata de una estructura circular de aproximadamente tres metros de diámetro y 37 metros de profundidad, utilizada como fosa clandestina.

El lugar fue objeto de investigaciones arqueológicas y antropológicas que permitieron recuperar restos humanos y otras evidencias materiales. Las condiciones en las que fueron arrojados los cuerpos, la estructura interna del pozo y la humedad provocaron que los huesos aparecieran mezclados y fragmentados.

Por ese motivo, los investigadores no encontraron esqueletos completos e individualizados, como suele ocurrir en otros contextos de enterramiento. En cambio, recuperaron alrededor de 38.000 restos óseos, además de prendas de vestir y pequeños objetos que también forman parte del material analizado.

Cómo se logró identificar a las víctimas del Pozo de Vargas

Las primeras pruebas que permitieron establecer la presencia de restos humanos en el lugar fueron realizadas por el Grupo Interdisciplinario de Arqueología y Antropología de Tucumán (GIAAT).

Posteriormente, se inició una excavación arqueológica que demandó casi dos décadas de trabajo. Las tareas fueron desarrolladas, en su mayor parte, por el Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (CAMIT).

El EAAF comenzó a recibir los restos en 2011 para analizarlos y determinar cuántas personas habían sido inhumadas en la fosa. A partir del estudio de perfiles genéticos y de un proceso de reagrupación de los restos óseos, el equipo pudo establecer el número mínimo de individuos y avanzar con las identificaciones.

La reagrupación intraesqueletal consiste en reunir los huesos que pertenecen a una misma persona, una tarea especialmente compleja cuando los restos se encuentran fragmentados y mezclados con los de otras víctimas.

Cuántas personas fueron identificadas en la fosa clandestina

Los análisis permitieron establecer que en el Pozo de Vargas fueron depositados restos correspondientes a un mínimo de 149 personas: 121 hombres y 28 mujeres.

Con la identificación de Carlos Medina González, la cantidad de personas restituidas a sus identidades asciende a 122, según los datos proporcionados en la información original.

La diferencia entre la cantidad mínima de individuos establecida y el número de identificaciones refleja la complejidad de un proceso que requiere combinar evidencia genética, análisis antropológicos y reconstrucción de los restos recuperados.

El trabajo en el Pozo de Vargas continúa siendo fundamental para esclarecer la identidad de las víctimas cuyos restos fueron encontrados en la fosa y aportar información sobre las personas desaparecidas durante la última dictadura militar en Argentina.