En medio de un contexto cada vez más difícil para los emprendimientos culturales, una tradicional librería de usados de Palermo anunció su cierre definitivo. Se trata de Nuestro Arcón, el espacio impulsado por Alejandra Giménez y Fernando Rivero, quienes decidieron bajar la persiana tras años de sostener el proyecto.
La pareja, unida desde 2015, comenzó vendiendo sus propios libros en ferias itinerantes hasta que, a fines de 2019, logró abrir su primer espacio físico. Sin embargo, tras un largo período de dificultades económicas, Alejandra y Fernando comunicaron en redes sociales el final del proyecto en ese formato: describieron los últimos años como una caída constante y señalaron que la situación empeoró aún más en los primeros meses del 2026.
"Después de dos años de barranca abajo y sin freno, que fueron tremendos y los primeros meses de este año mucho más, entregamos el local y pasaremos a la clandestinidad", expresaron en un posteo de Instagram.
La pérdida del poder adquisitivo de sus clientes fue determinante. Según explicaron, quienes antes compraban varios libros ahora apenas adquieren uno. A esto se sumaron problemas para sostener el alquiler, que terminaron por hacer inviable la continuidad del local, pese a los intentos de pago fraccionado.
Más que una librería, Nuestro Arcón funcionaba como un espacio de encuentro para lectores, un lugar donde quedarse a leer, conversar y generar vínculos. También se destacó por su costumbre solidaria de dejar libros gratis cada noche en la puerta, destinados tanto a personas que no podían comprarlos como a vecinos y personas en situación de calle. Además, era un punto clave para la cultura independiente, ofreciendo espacio sin comisiones a escritores y editoriales emergentes.
El local, ubicado en Jorge Luis Borges 1923, permanecerá abierto hasta este viernes 10 de abril (de 15 a 20 horas) con promociones accesibles para los que quieran acercarse a despedirse. A pesar del cierre y la carga emocional que implica, sus dueños aseguran que el proyecto continuará a través de redes sociales y en ferias itinerantes, con la convicción de que volverán de otra manera.