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Cortocircuito entre Washington y Teherán por limitaciones en el Estrecho de Ormuz

Irán puso trabas a embarcaciones luego del bombardeo de Israel sobre Beirut que dejó más de 200 muertos.

Estrecho de Ormuz
Estrecho de Ormuz

La Casa Blanca elevó la tensión en Medio Oriente al exigir a Irán la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz, uno de los pasos estratégicos más importantes para el comercio mundial de petróleo y gas. Washington sostuvo que el tránsito marítimo debe restablecerse sin cobros ni restricciones, al considerar que cualquier interrupción amenaza la estabilidad económica global. La presión llega en un momento de alta sensibilidad en la región, donde cada movimiento militar o diplomático puede desencadenar nuevas escaladas.

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Según informó la vocera presidencial Karoline Leavitt, Estados Unidos recibió señales de que el tráfico de embarcaciones en la zona comenzó a normalizarse, pese a los mensajes públicos contradictorios emitidos por las autoridades iraníes. La funcionaria señaló que este miércoles ya se registró un aumento en la cantidad de buques que atraviesan el estrecho, aunque la Casa Blanca mantiene la cautela y advierte que seguirá de cerca la situación. El control de este corredor marítimo es clave para la seguridad energética de países aliados de Washington.

La administración de Donald Trump vinculó directamente la continuidad de las negociaciones previstas en Islamabad con dos condiciones centrales: que el estrecho de Ormuz permanezca abierto y que Irán entregue su uranio enriquecido. La Casa Blanca aseguró que, mediante la Operación Furia Épica, Estados Unidos logró “retrasar por años” las capacidades militares y nucleares del régimen iraní. Este endurecimiento de la postura busca presionar a Teherán para que asuma compromisos verificables en materia de no proliferación nuclear.

Leavitt afirmó además que la presión militar ejercida por Washington obligó a Irán a aceptar la apertura del estrecho y a presentar una propuesta más “realista” en la mesa de diálogo. Un primer plan de 10 puntos había sido rechazado por la administración estadounidense por considerarlo insuficiente. El nuevo esquema de negociación se mantendrá bajo estricta reserva, mientras continúan los contactos diplomáticos con aliados europeos y con gobiernos de la región.

En paralelo, la Casa Blanca reconoció que evalúa la posibilidad de que Estados Unidos cobre peajes por el tránsito de barcos, aunque aclaró que la prioridad inmediata es garantizar la libre navegación durante las próximas dos semanas de conversaciones. Una medida de ese tipo tendría fuerte impacto en los costos del comercio global y generaría debate en organismos internacionales. Para la Argentina, que sigue con atención la evolución del conflicto, cualquier alteración prolongada en Ormuz podría traducirse en mayor volatilidad en los precios internacionales de la energía y los combustibles.



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